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México tercer lugar en salario mínimo de América Latina



VLADIMIR PARRA BARRAGÁN


Jueves 15 de Enero de 2026 9:23 am


DURANTE años se nos quiso convencer de que aumentar el salario mínimo provocaría inflación desbordada, cierre de empresas y desempleo masivo. El neoliberalismo mintió. No por error, sino por convicción y conveniencia: necesitaba salarios bajos para sostener un modelo que concentró la riqueza y socializó la pobreza.

La realidad hoy lo desmiente. Desde la llegada de la Cuarta Transformación, el salario mínimo pasó de 88 a 315 pesos diarios. No es un ajuste menor: es una ruptura con décadas de contención salarial deliberada. Y lejos de detenerse, el salario crecerá 13 por ciento en 2026, tres veces por encima de la inflación.

Con el liderazgo del presidente Andrés Manuel López Obrador y ahora con la conducción de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, se demostró que sí se puede fortalecer el poder adquisitivo del pueblo sin comprometer la estabilidad económica. El salario promedio ha aumentado 77 por ciento en términos reales, algo impensable en el México de hace apenas unos años.

Y mientras los conservadores siguen esperando el colapso, los indicadores económicos cuentan otra historia. La inflación se mantiene controlada, en 3.57 por ciento. La inversión extranjera directa alcanzó niveles récord, con 40 mil millones de dólares. En 2025 se crearon 551 mil empleos formales y el desempleo se ubica en un mínimo histórico de 2.6 por ciento.

Incluso el peso mexicano se mantiene fuerte, en 18.18 pesos por dólar, respaldado por reservas internacionales de 250 mil millones de dólares. No hay inestabilidad, hay resultados.

Los resultados más palpables para la gente no están solo en las cifras macroeconómicas. Logros reconocidos incluso por organismos internacionales muestran que el aumento al salario mínimo contribuyó a una reducción histórica de la pobreza, cercana a 14 millones de personas, además de que México fue de los países en los que la clase media creció en porcentajes importantes.

Hoy, con un salario mínimo mensual equivalente a 536 dólares, México se posiciona como el tercer país con el salario mínimo más alto de América Latina y el Caribe, solo por debajo de Uruguay y Chile. Como subrayó la presidenta Claudia Sheinbaum: “Estábamos en el sexto lugar en 2025; hoy somos el tercer país con el nivel más alto de salario mínimo en América Latina”. Un avance histórico, si se recuerda que durante años estuvimos en los últimos lugares.

El incremento salarial no es un acto de populismo, como algunos insisten en repetir, sino una política económica con justicia social. Salarios dignos fortalecen la calidad de vida, reducen desigualdades y devuelven dignidad a millones de familias que viven de su esfuerzo diario.

El problema nunca fue subir los salarios, sino no hacerlo. Porque cuando se gobierna con el pueblo en el centro, la economía no se debilita: se humaniza. Por el bien de todos, primero los pobres.

 

*Director de Ciapacov