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Hechos no palabras



JULIA LICET JIMÉNEZ ANGULO


Lunes 19 de Enero de 2026 11:23 am


EL informe de gobierno de la actual administración estatal fue, una vez más, un evento lleno de forma, pero vacío de fondo. Un acto costoso, diseñado más para la propaganda que para informar con seriedad a las y los colimenses. La gobernadora morenista presentó una larga lista de apoyos sociales: becas, uniformes, computadoras y programas asistenciales. Sin embargo, evitó hablar con claridad del principal problema que hoy enfrenta Colima: la inseguridad.

No se puede hablar de bienestar cuando la gente vive con miedo. No se puede presumir desarrollo cuando las familias temen salir de sus casas y los negocios bajan sus cortinas antes de que anochezca. Los programas sociales son necesarios, sí, pero no representan una política integral cuando la violencia domina las calles.

La mandataria mencionó una disminución del 48 por ciento en las carpetas de investigación por desaparición, pero no explicó cómo se obtuvo ese dato ni en qué condiciones. No se habló del subregistro, del miedo a denunciar ni de los casos que nunca se convierten en expediente. Una baja en cifras no siempre es una mejora en la realidad. A veces solo refleja desconfianza hacia las instituciones.

Mientras el evento se llenaba de aplausos, en Colima las víctimas siguen esperando justicia. Se gastaron recursos públicos en un informe fastuoso, pero no se habló de estrategias claras para enfrentar al crimen, ni de resultados concretos en el combate a la violencia, ni de una ruta firme para recuperar la tranquilidad.

En mis recorridos por colonias y comunidades, la gente no pide más computadoras, pide patrullas. No pide uniformes, pide seguridad. No pide discursos, exige resultados. Las familias quieren vivir sin miedo, que sus hijos regresen a casa, que sus negocios no sean extorsionados, que sus calles no sean zonas de guerra.

Ocultar el problema no lo resuelve: solo refleja indolencia ante las víctimas. Callar es una forma de traición, y minimizar la tragedia es una manera de normalizarla.

¿Qué sentido tiene un informe caro cuando no hay seguridad barata? ¿Qué sentido tiene presumir computadoras cuando hay familias enterrando a sus hijos? ¿Qué sentido tiene hablar de uniformes cuando hay jóvenes que no regresan a casa?

Como diputada federal de Acción Nacional, seguiré alzando la voz por Colima. Defenderé siempre a las y los colimenses, porque merecen mucho más que eventos y cifras maquilladas. Quieren vivir seguros. Y eso es una exigencia legítima que este gobierno no puede seguir ignorando.

Porque Colima no quiere discursos.
Quiere paz.

 

*Diputada Federal y presidenta estatal de CDE del PAN