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LETRAS Y NÚMEROS



JOSÉ ÁNGEL BRAMBILA LEAL

Un martes de Rancho de Villa


Lunes 19 de Enero de 2026 11:23 am


DECÍA el emperador romano Marco Aurelio que el tiempo es como un río que arrastra rápidamente todo lo que nace; sin embargo, cuando pronunció esta frase, seguramente no reflexionaba en las costumbres y tradiciones prehispánicas que hoy se celebran en lo que es nuestro México y que han perdurado a través de los siglos, transmitidas de generación en generación desde tiempos inmemoriales.

No hay espacio para comentar, siquiera, algunas de nuestras más bellas tradiciones, como la de los Voladores de Papantla, la celebración del Día de Muertos en Pátzcuaro, Michoacán, y en muchos lugares del país; o para hablar del arraigo que tenemos por la cultura del maíz, considerado un grano sagrado, o de la belleza ancestral de los bordados mexicanos en la vestimenta de las comunidades indígenas; en fin, de otras muchas costumbres y tradiciones.

Por eso le damos tanta importancia a los ritos y a nuestro folclore, lleno de danzas, canciones y poesía (y deliciosa comida), porque le proporcionan identidad a cada una de las villas que conforman nuestra nación, por pequeñas que estas sean. Sus moradores esperan con emoción y optimismo las fiestas de su pueblo y se trasladan desde los lugares donde habitan, ya sea desde la parte más lejana de nuestro territorio o desde otro país e, incluso, desde algún otro continente.

La llegada del Señor de la Expiración, que viaja desde Coquimatlán hasta el Rancho de Villa, tiene lugar el martes siguiente al 6 de enero; por ello, desde mucho antes, los vecinos de ambas poblaciones comienzan con los preparativos de la celebración, la cual cada vez cobra más relevancia. El pasado martes se cumplieron 126 años desde que más formalmente se realiza esta trascendental ceremonia religiosa, entre música, danzantes y una comunidad que ese día le pide fervorosamente un milagro a su venerado Cristo, algo que tantas veces les ha concedido. La presencia del alcalde de Colima, Riult Rivera Gutiérrez, así como del obispo, monseñor Gerardo Díaz Vázquez, y de muchas otras personalidades, enaltecieron la festividad.

Que sirva el aniversario de esta celebración para hacer énfasis en la figura de un hombre que ha dedicado una importante parte de su vida a rescatar “del nebuloso polvo del tiempo y el olvido” a don Jacinto de Villa y Salazar Velasco, fundador de Lo de Villa (en lo que antes eran Los Llanos de Cuanacaxtle), “quien sentó los cimientos de un pueblo religioso y devoto al Señor de la Expiración”, según consigna el historiador José Luis Larios García en el prólogo del libro escrito por don Ramón Moreno, un hombre al que tarde o temprano se le debe rendir un reconocimiento por su amor a la historia de la Villa de Colima, desde su fundación hasta nuestros días.

¿Gusta opinar? Lo espero en Las Mentadas.


jbrambilaleal@yahoo.com.mx