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COSTO ECOLÓGICO Y HUMANO



EDITORIAL


Jueves 22 de Enero de 2026 9:29 am


LA operación de Peña Colorada en Minatitlán, con el tiempo, ha puesto sobre la mesa la posición de la rentabilidad económica sobre la seguridad humana y la integridad del ecosistema. Accidentes laborales, derrames de material ferroso y una degradación ambiental en dicho centro podrían señalar hacia una capa de opacidad institucional.

El hecho de que un fallecimiento registrado en 2023 en la mina no haya derivado en una rendición de cuentas pública, clara y verificable, deja preguntas en el aire sobre la transparencia hasta hoy.

A este saldo rojo se suma un historial de agresiones al entorno natural que los habitantes de la región han denunciado por años sin éxito. Los derrames recurrentes en la red de ferroductos podrían deberse a diversas causas, entre ellas la falta de mantenimiento adecuado.

En torno a la problemática en Minatitlán se han registrado modificaciones de cauces naturales, tala de árboles y afectaciones de terrenos ejidales. Mientras esto sucede, la empresa defiende el cumplimiento de una normativa que no parece reflejarse en la cotidianidad de los locatarios.

La combinación de situaciones con lamentables consecuencias y un entorno natural asediado por derrames constantes generan en la población la necesidad de tener información clara y verás, con compromisos sólidos de responsabilidad, seguridad industrial y restauración ecológica. Sin la debida gestión y supervisión, se corre el riesgo de operar minimizando posibles impactos ambientales, y a largo plazo, generar pérdidas irreversibles, tanto en ecosistemas como en la seguridad los trabajadores y los habitantes cercanos.