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Deseo diplomático, una realidad compleja



JOSÉ LUIS NEGRETE ÁVALOS


Jueves 22 de Enero de 2026 9:30 am


LOS hechos en los que las decisiones políticas se encuentran de lleno con el contexto internacional, ya sea de forma directa o indirecta, muestran que la realidad supera los esfuerzos e intenciones por alcanzar acuerdos de manera pacífica, objetivo primordial de la diplomacia.

Se trata de una realidad que pesa sobre la geopolítica y deja a la vista cambios inesperados que irrumpen en el escenario internacional y en las relaciones construidas en el pasado entre las distintas naciones del planeta. Esta consecuencia no afecta únicamente a una región específica, como América Latina, sino que tiene como protagonista a los EU y a las decisiones del presidente Donald Trump.

Al poner en marcha las acciones de su administración, ha quedado clara la intención de fortalecer y concretar uno de sus principales argumentos en torno a los intereses nacionales, desde una perspectiva nacionalista y antinmigrante, alimentada por estrategias xenofóbicas que reducen los acuerdos internacionales a simples referencias.

Estas acciones se articulan de manera directa con México y con los procesos de actuación en distintos temas que inciden en la realidad cotidiana de nuestro país. Por esta razón, surge de manera inminente la siguiente pregunta: ¿hasta qué punto tiene relevancia la idea del intervencionismo de los EU sobre los límites y las soberanías de otras naciones?

Si bien es cierto que las decisiones de los EU y de la administración que las ejecuta afectan de manera indudable el acontecer mundial, dado el poder económico, político y militar que representan, también se discute el derecho a la soberanía y a la acción de las naciones vecinas o de aquellas que juegan un papel particular en el entorno inmediato de la nación americana. Esto deja de manifiesto la necesidad de determinar con claridad las razones, los procesos y las intenciones que motivan dichas intervenciones.

En el caso de México, los hechos se explican, entre otras razones, por su condición de principal socio comercial y por compartir una extensa frontera, lo que ha derivado en los últimos días en procesos de discusión y posibles acciones, no sólo en el ámbito migratorio. El reto fundamental es hacer valer la diplomacia, el respeto y la colaboración; sin embargo, una vez más, se impone la lógica de la confrontación política.

Esto da sentido a la conocida frase de Porfirio Díaz: “Pobre México, tan cerca de EU y tan lejos de Dios”, frente al desafío de la mediación y el reto diplomático que implica no caer en la complacencia. Ese es el desafío que hoy enfrenta México, atrapado entre dos líneas de una compleja realidad.