¿Educamos?
MARÍA EUGENIA GONZÁLEZ PEREYRA
Viernes 23 de Enero de 2026 9:11 am
EL 20 de enero de 2013 escribí por primera vez en esta
columna de opinión sobre la educación académica y su calidad. ¿Será que en ello
hemos mejorado? No lo sé, quizás tú, mi querido lector, tengas la respuesta... La educación es herramienta fundamental para diseñar
el futuro de cualquier ser humano. Con ella, un niño puede asumir retos,
construir oportunidades y generar mediante su trabajo un patrimonio digno y
suficiente. En la ignorancia y en la insuficiencia hay una clara
desventaja frente a la vida. A veces los niños y niñas reciben una preparación
que no los equipa adecuadamente para los desafíos que enfrentarán como adultos,
aunque se esfuercen y hagan todas sus tareas, porque la educación que reciben
no es adecuada en muchos aspectos. En México millones de niños van a la escuela y su
formación a veces no es suficiente. La capacidad neurológica de aprendizaje
está siendo desaprovechada o quizá sea mejor decir abusada. ¿Educamos? Acaso en casa con ejemplo y contención
aprenden de emociones, cuidado y respeto y en la escuela repiten o comprenden. No es responsabilidad de los niños ni de las niñas la
calidad de su educación, es nuestra, de los adultos a su alrededor. Se dice que de la abundancia del corazón habla la
boca, que nadie puede dar lo que no tiene. De tal suerte que si los grandes no
tenemos emociones claras, estima sólida y respeto propio, ¿cómo vamos a darlo?
Si como ejemplo o maestros no cultivamos un conocimiento profundo, ¿qué
resultados esperamos? La capacidad de aprendizaje en un niño es infinita,
son como esponjas, todo lo registran. Si les diste gritos y desprecio, si los
inutilizas sobreprotegiendo, o si los usas para beneficio de tu ego o porque se
te pague un sueldo, entonces tú los estás provocando, anulando, quebrando. Si de manera mediocre les damos la información o
creemos que con pagar una colegiatura cumplimos nuestro compromiso, no te
sorprendas después. La desigualdad también se siembra desde la falta de
oportunidades educativas de calidad, desde un hogar vacío, ausente, distante.
Que cada uno se cuestione y sea responsable de ir por esa preparación, por su
paz emocional para luego educar, cuidar y criar. Cuando estos niños crecen y se percatan de sus
limitaciones, nacerá en su corazón frustración, resentimiento y rabia. Si te
preguntas por qué tantos jóvenes son groseros, rebeldes o violentos, en la cuna
y el pizarrón tienes las respuestas. Saben que les faltó algo y aunque se esforzaban
creyendo que tenían buenas notas, para el mundo no era suficiente. ¡Innovemos algo ya! Es un llamado a que tú, adulto,
busques, tomes y mejores para entonces saber que lo que das florecerá.
Cosechamos lo que sembramos y si hoy notas que aún te falta mejorar, no lo
escondas, ve por tu terapia, lee, charla, construye a la persona que siempre
debiste ser.
innovemosalgoya@gmail.com
