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Trump en davos.



LOURDES CARRILLO BERNAL


Viernes 23 de Enero de 2026 9:13 am


EL Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, ha reunido en ese retiro montañoso a líderes mundiales que, en sus presentaciones, han hablado de sus economías y, sobre todo, de la avalancha sobre el orden global que ha desatado el arrogante Donald Trump, quien ha traspuesto todos los límites de la ley y de la diplomacia, dispuesto a dinamitar alianzas sin padecer consecuencias.

Deja en evidencia que, aun con la indigencia lingüística y la falta de tacto de Trump, que probablemente no tengan parangón en las relaciones entre grandes potencias, se ufana de poder forzar a sus iguales a hacer todo lo que le venga en gana. Ante las amenazas de aplicar aranceles que hizo a Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia, a quienes emplazó al 1º de junio para negociar los términos de la venta del territorio ártico como si fuera un lote baldío, no los soltará hasta que se cierre un trato por la venta total y completa de Groenlandia. Sus habitantes, sus recursos, su soberanía, no importan; los califica como “un pedazo de hielo”. Para los habitantes del mundo es increíble esta manera de sumisión completa de la que goza Washington.

La primera aparición de Trump en seis años en la reunión de élite política y económica mundial es distinta a la de 2018, cuando recibió abucheos ocasionales. Se reconoce que siempre ha habido una especie de foso en el FEM, pero este año quizá se ha agravado un poco más por la participación de personas como Trump, Milei y otros, que, con ideales supremacistas, estén liderando la discusión de nuestro futuro, y muchos de ellos sin legitimidad democrática. Es el colmo que dominen el FEM fascistas como Trump y sus oligarcas.

Con todas sus fuerzas, Trump trata de prevenir una derrota en las elecciones de noviembre, cuando ha fallado a sus promesas de crear una edad dorada y su partido podría enfrentar un voto de castigo en los comicios legislativos. Le urge el robo de riquezas de Venezuela, Groenlandia y, si nos dejamos, hasta de México, por las buenas o por las malas. La historia de la OTAN no registra agresiones bélicas entre los integrantes de la alianza, y Groenlandia es miembro de la OTAN, pero Trump insiste en robarse “el pedazo de hielo”, y las demás naciones deben ceder a sus deseos sin chistar. Con increíble cinismo, en el FEM reclama la ingratitud de todos los países “a pesar de todo lo que hemos hecho por ellos”.

En su país, al borde del estallido social, con inflación, desindustrialización, quiebra financiera, desaparición o nulificación de los poderes legislativo y judicial, ante la desdolarización mundial y en una guerra económica en donde China lleva la delantera, su egolatría y su “moralidad” acusan un mayor desnivel psiquiátrico nunca antes visto. Ahora quiere formar su Consejo de Paz para Gaza con el genocida Netanyahu y una mini ONU a su servicio.

 

*Ex presidenta de la ACPE