2,500 RAZONES PARA NO DEJAR LA ESCUELA
VIRIDIANA VALENCIA*
Lunes 26 de Enero de 2026 10:08 am
En Colima lo sabemos bien y lo tenemos claro: el ciclo escolar no comienza el día que suena el timbre por primera vez en el año. Empieza mucho antes, cuando en casa se hace la lista de útiles, cuando se ajusta el gasto para los zapatos… y cuando muchas familias comienzan a elaborarse esa pregunta silenciosa: “¿y si este año no se puede?”. De acuerdo con la información dada a conocer por nuestra presidenta Claudia Sheinbaum el apoyo para primaria será un pago anual único de 2 mil 500 pesos por estudiante, para 1.º a 6.º, y se informará a familias mediante asambleas.
Por eso vale la pena hablar de la nueva modalidad de la Beca Rita Cetina para educación básica: el apoyo anual único de 2 mil 500 pesos por niña o niño de primaria pública, pensado para aliviar el golpe económico que cada inicio de ciclo trae consigo.
Aquí en Colima, con el aliento educativo de nuestra Gobernadora, surgió hace 4 años #ColiBecas, nuestra versión para apoyar a las familias con niñas y niños en Escuelas Públicas. Mochilas, útiles y apoyo económico han permitido reducir las brechas de justicia educativa en la entidad.
Ahora, nuestra Presidenta, comenzará un esfuerzo pro pio mediante un programa de transferencia que aliviará, sin duda, la economía de las familias mexicanas. Dos mil quinientos pesos podrían parecer poco en el tamiz de la oposición rancia pero sí es un monto esperanzador que llega donde duele: al bolsillo familiar que sostiene la escuela.
En educación (y en otros tantos ámbitos de la vida) hay una verdad incómoda: aprender (progresar) no depende solo de la voluntad. Depende de condiciones. Depende de tiempo, de alimentación, de tranquilidad, de materiales, de transporte, de que la niña o el niño llegue con lo mínimo indispensable para estar y para aprender.
La educadora Sylvia Schmelkes lo ha dicho con contundencia: “la desigualdad es el principal problema del sistema educativo nacional”. Y no es una frase de diagnóstico para archivar sino una brújula para decidir y crear políticas públicas. Si la desigualdad es el problema, la respuesta no puede ser la inacción.
Schmelkes también ha insistido en que atender con equidad implica dar “más y diferente” a los sectores más desfavorecidos, no por caridad, sino por justicia educativa. Y esa idea -que es profundamente pedagógica- encaja con el sentido de estas transferencias: no sustituyen el trabajo escolar, pero ayudan a que la escuela sea posible.
A veces la oposición quiere reducir el debate a una caricatura: “dar dinero no educa”. Nadie serio sostiene eso. Lo que sí muestran décadas de evidencia es algo más preciso: cuando se reduce la presión económica en hogares con menos recursos, aumentan las probabilidades de permanencia y avance escolar. Colima es ejemplo de ello.
Con ColiBecas hemos aprendido que apoyar la continuidad escolar no es un gasto; sino una inversión en capacidades, movilidad social y bienestar. Pues la deserción no siempre ocurre por falta de interés, sino por falta de condiciones.
Por eso esta nueva modalidad de la Beca Rita Cetina para primaria importa porque llega a la etapa donde se construye el conocimiento básico. La lectura que se afianza o se rezaga. La matemática elemental que abre puertas o las cierra.
Hoy, esos 2 mil 500 pesos pueden parecer una cifra modesta. Pero en la vida real -la de las familias que hacen milagros cada quincena- pueden ser la diferencia entre empezar el ciclo con lo mínimo o empezar con carencias que pesan todo el año. Y cuando se trata de niñas y niños, no hay inversión más urgente que la que evita que la escuela se abandone.
*Secretaria de Bienestar, Inclusión Social y Mujeres del Gobierno del Estado de Colima
