ALGO MÁS QUE PALABRAS
VÍCTOR CÓRCOBA HERRERO*
Preservar el sentido humanitario
Miércoles 28 de Enero de 2026 9:41 am
EL cambio está cada vez más orientado hacia la especulación financiera y menos hacia la creación de capacidades, con conciencia crítica y humanitaria, que tengan presente a todo ser humano en toda su integridad, sobre todo en el uso de las realidades terrenas. Esto nos demanda otras leyes morales y sociales que reconsideren las diversas situaciones ante un crecimiento mundial pobre, que lo único que fomenta es la desigualdad entre zonas. Por tanto, es una injusticia que los países menos adelantados reporten flujos estancados o en descenso, lo que agrava las brechas de financiamiento para el desarrollo. Además, sin medidas para reactivar la inversión productiva, los flujos seguirán concentrándose en pocas regiones y sectores, limitando su aporte al avance global. Ciertamente, si la inflación baja, pero la inversión es moderada y la incertidumbre persiste, el costo de la vida continúa siendo un desafío global, lo que nos insta a repensar los riesgos de suministro, que reclaman, por sí mismos, un enfoque más coordinado de las políticas monetarias, fiscales y generales, de forma que se ampare a los grupos de población más vulnerable. En este sentido, los anhelos sectoriales también desempeñan un papel vital, porque amplían la capacidad humanística con sus sistemas de producción, fortaleciendo las cadenas de suministro, especialmente en alimentos, energía y logística. Indudablemente, una acción coordinada entre manejos mercantiles, fiscales e industriales será fundamental para gestionar los precios sin comprometer la estabilidad. En consecuencia, hoy más que nunca se precisa una coordinación global profunda y una acción colectiva decisiva. La mejora sostenida y sustentada dependerá de reconstruir la confianza y de vigorizar la previsibilidad, renovando compromisos con un sistema multilateral de comercialización abierta, basado en normas, y considerando a la juventud (que representa más de la mitad de la población mundial) como uno de los principales motores de la innovación y del progreso Para responder a estos retos actuales, hay que llamar la atención sobre la importancia de la responsabilidad moral, basada en la dignidad y en la innata vocación humanística del sujeto como ciudadano de bondad y bien, máxime en un orbe heterogéneo y computarizado como nunca antes. La dimensión ética es cardinal, ya que son las gentes quienes diseñan los sistemas y determinan para qué se utilizan. De hecho, al igual que la especulación financiera, con la ganancia fácil como fin fundamental, sigue causando estragos, la inteligencia artificial puede deshumanizarnos por completo. Porque lo que mide la perfección del individuo no radica en los conocimientos adquiridos, sino en la capacidad de servicio, lo que revela nuestra humanidad y es lo que nos hermana y armoniza. corcoba@telefonica.net
