El liderazgo social de los empresarios
EDUARDO SÁNCHEZ GARCÍA*
Miércoles 28 de Enero de 2026 9:44 am
EN un país como México,
donde el tejido económico se sostiene en gran medida sobre los hombros de los
empresarios, es momento de reflexionar sobre nuestro rol más allá de los
balances financieros. Sí, generamos empleos que dan sustento a millones de
familias; pagamos impuestos que financian servicios públicos esenciales; y, a
través de nuestras inversiones, construimos infraestructuras que impulsan el
desarrollo nacional. Pero, en estos tiempos turbulentos, ¿es suficiente? Creo
que no. Si ya somos empresarios, tenemos la enorme responsabilidad de hacer un
tanto más por nuestro país. No podemos conformarnos con lo mínimo; debemos ir
más allá, asumiendo un liderazgo social activo, guiado por principios y valores
sólidos. No se trata de filantropía esporádica, sino de integrar la ética en el
núcleo de nuestros negocios, reconociendo que los valores no son un lujo, sino
una inversión rentable que puede transformar nuestra sociedad. Imaginemos por un momento
el panorama actual de México desde una óptica realista, sin edulcorantes ni
exageraciones. La inseguridad sigue siendo una herida abierta: los índices de
violencia persisten en niveles altos, con homicidios y delitos que afectan
directamente a comunidades y empresas, según reportes del SESNSP y la ENVIPE
del Inegi en 2025. La desigualdad económica es otro flagelo persistente; el 10
por ciento más rico concentra alrededor del 33-71 por ciento de la riqueza o
ingresos nacionales (según fuentes como CEPAL y el Informe sobre Desigualdad
Global), mientras millones luchan por acceder a oportunidades básicas. Y no olvidemos la
informalidad laboral, que ronda el 54-55 por ciento de la fuerza de trabajo, de
acuerdo con datos recientes del Inegi y la OIT para 2025, precarizando el
empleo y erosionando la base fiscal. Pero quizás el problema más insidioso sea
la radicalización ideológica que invade nuestro discurso público. En redes
sociales, en debates políticos y hasta en conversaciones cotidianas, parece que
el enfoque se ha desplazado de resolver problemas a etiquetar bandos: “los
buenos” versus “los malos”. Esta polarización no construye; al contrario,
divide y paraliza, convirtiendo el diálogo en un campo de batalla donde las
soluciones comunes se pierden en el ruido. Frente a estos desafíos,
el liderazgo social de los empresarios emerge como una herramienta poderosa.
¿Por qué nosotros? Porque tenemos la capacidad de influir en múltiples esferas:
desde la cadena de suministro hasta las comunidades locales. Pero este liderazgo
debe anclarse en valores como la integridad, la equidad y la sostenibilidad.
Pensemos en la “rentabilidad de los valores”: estudios globales muestran que
empresas con fuertes prácticas éticas generan mayor retorno a largo plazo,
retienen talento y fortalecen su reputación. En México, ejemplos como Grupo
Bimbo o Cemex demuestran que invertir en programas de inclusión social o en
cadenas de valor éticas no es un costo, sino una estrategia ganadora.
A pesar de los
nubarrones, hay razones para la esperanza: el emprendimiento joven crece con
enfoque en innovación social, y los movimientos de responsabilidad corporativa
ganan terreno. Pero la esperanza sola no basta; requiere acción. Empresarios de
Colima y de todo el país: unámonos en este llamado. Integremos valores en
nuestras decisiones diarias, participemos en iniciativas locales contra la
inseguridad y la desigualdad, y rechacemos la polarización promoviendo el
diálogo constructivo. Si cada uno de nosotros asume este liderazgo social (haciendo
ese “tanto más” que nuestro país merece), no solo solventaremos las
problemáticas actuales, sino que construiremos un México más próspero, justo y
unido. El momento es ahora: ¿estás listo para liderar con valores y acción?
