¿INCLUSIÓN O SIMULACIÓN?
EDITORIAL
Miércoles 28 de Enero de 2026 9:39 am
LA realidad en las calles tecomenses es palpable. Según la denuncia de
la Fundación Vidrio Figueroa, lejos de facilitar la vida de las personas con
discapacidad, las rampas y las banquetas se erigen como obstáculos para el
tránsito cotidiano. Con pendientes que desafían normas de seguridad y superficies que se
desmoronan, las calles para personas con discapacidad son hoy, en el mejor de
los casos, parte de una acción para hacer check al compromiso de manera
superficial, pero que parece no considerar las implicaciones reales. Ante este panorama, cabe la siguiente pregunta: ¿se sigue una política
de inclusión o simplemente se simula? Construir una rampa con una inclinación
imposible de escalar sin ayuda, lejos de un error, refleja desinterés. Se
pretende que se cumple con la norma mientras, en la práctica, se complica el
desplazamiento de los adultos mayores y las personas con movilidad reducida. Pareciera que la actual administración municipal aún no llega a la
conjetura de que hacer por hacer no es gobernar, es malgastar el recurso
público en obras contraproducentes. Lejos de mejorar la calidad de vida, estas
soluciones a medias agrandan la brecha de desigualdad. Es necesario que las autoridades municipales dejen de ver la
accesibilidad como un trámite de último minuto y comiencen a tomarlo con la
seriedad que exigen las normativas actuales. La desatención hacia la movilidad
de personas con discapacidad habla por sí misma, y por su estado actual, podría
dar a entender que ese discurso de progreso y enfoque a los sectores
vulnerables no llega a concretarse del todo en el día a día de los ciudadanos.
Tecomán no necesita más parches de cemento; necesita una visión que
entienda que una ciudad que no es apta para todos no funciona para nadie.
