A unos pasos del abismo. EU.
LOURDES CARRILLO BERNAL
Viernes 30 de Enero de 2026 9:37 am
“EL ser
humano es el único animal que tropieza con la misma piedra”. Esta sentencia se
confirma a cada paso y episodio de nuestro Siglo XXI. Transcurridos ya el
primer cuarto de siglo podemos comprobar el retroceso y el retorno de las
ambiciones de antes, más ahora son desmedidas. Ya no quieren las grandes
potencias, los poderosos dueños del dinero y los gobiernos, invadir un país,
ahora quieren repartirse el mundo sin que la humanidad pueda exigir su derecho
a existir. Al final
de la Segunda Guerra Mundial, a muchos nos tocó ver escenas tan crueles y
desgarradoras como los sufrimientos de la gente que huía de las fuerzas
hitlerianas, quienes los apresaban con sus familias y los enviaban a los campos
de concentración a sufrir hasta la muerte. Contemplamos incrédulos la forma en
que un hombre desquiciado pretendía terminar con todos los que se opusieran a
su poder y dominio y era ensalzado por millones de personas que imitaban con
creces su crueldad y desquicio. El imperio del terror sobre la tierra. Pero
como todo lo que surge con esas bases, terminó desmoronándose y dejando las
secuelas de su maldad. Hace
pocos años leí el libro “El Bazar de las Armas” en el que expone los enormes
avances e la industria armamentista mundial y sus principales promotores. Se
montaban enormes escenarios para la demostración de la efectividad de las armas
que vendían. Hoy el escenario es la vida misma de los inocentes que como “carne
de cañón” sirven para demostrar el poder de estas armas. El libro
“Las Guerras del Petróleo” enumera los múltiples países que por poseer esa
riqueza en el subsuelo han sido masacrados sin piedad. El poseer la “sangre del
progreso” obnubila la mente de los poderosos y cometen las peores acciones
impunemente. Ya sea esgrimiendo descaradas mentiras se justifican ellos mismos.
Las guerras desde el Siglo pasado han sido y siguen siendo por el dominio de la
energía. El signo
de la época actual es el cinismo descarado que ha suplantado la diplomacia. El
imperialismo del Siglo XXI regresa a los métodos de intervención directa,
anunciada, como es el caso de Venezuela que ya se considera como la Polonia
actual, en donde firma el acta de defunción de la globalización de las últimas
cuatro décadas, detonante de un violento coexistir con una potencia
imperialista e intervencionista en los países débiles de Latinoamérica y hasta
en Groenlandia. Cierto que el orden de la posguerra ha expirado. Los organismos
creados son obsoletos. Se adelantan los poderosos al reparto del mundo: EU,
China y Rusia. Cada país deberá cuidar sus espaldas. Los
poderosos tienen armamentos, poder y quizá dinero. Pero nuestros países poseen
una riqueza en recursos que siempre han anhelado y por la cual han tenido su
desarrollo. Hagamos conciencia de nuestro poder real, cuidemos los compromisos
y busquemos el bienestar interno. Los imperios sufren implosión y desaparecen.
A unos pasos está el imperio yanqui con su aprendiz de dictador. Donaldolfo Hitler II.
Ex presidenta de la ACPE *
