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LA SOLIDARIDAD SUPLE AL ESTADO



EDITORIAL


Viernes 30 de Enero de 2026 9:23 am


CADA 15 de febrero, el Día Internacional del Cáncer Infantil vuelve a poner sobre la mesa una realidad incómoda: en México, la posibilidad de que una niña o un niño con cáncer reciba un diagnóstico oportuno y un tratamiento continuo sigue dependiendo, en buena medida, de la solidaridad social y del trabajo de organizaciones civiles como la Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer (AMANC).

En Colima, la labor de AMANC es ejemplo de compromiso sostenido. Desde hace 21 años, la asociación no solo acompaña a menores diagnosticados con cáncer, sino que cubre vacíos estructurales del sistema de salud: transporte, medicamentos oncológicos y no oncológicos, estudios especializados que no se realizan en el Instituto Estatal de Cancerología, hospedaje para familias foráneas y apoyo alimentario. Hoy, alrededor de 55 niñas y niños reciben atención directa gracias a esta red de apoyo.

La presidenta de AMANC Colima, Perla Gutiérrez Sánchez, ha insistido en un punto clave: la detección oportuna salva vidas. Su llamado a madres y padres para no normalizar síntomas persistentes como dolor, fatiga o fiebre recurrente es pertinente y necesario. Las campañas de recaudación, como el redondeo en tiendas OXXO, muestran la capacidad de movilización social y la colaboración con el sector privado. Pero también abren una pregunta de fondo: ¿es sostenible que la atención de una enfermedad tan compleja dependa de donativos y buena voluntad? La cooperación entre gobiernos, iniciativa privada y sociedad civil es valiosa, pero no puede sustituir políticas públicas sólidas, presupuestos suficientes y sistemas de salud que respondan sin intermediarios.

El cáncer infantil no admite demoras ni discursos conmemorativos. La experiencia de AMANC Colima demuestra que el acompañamiento integral sí hace la diferencia, pero también deja claro que mientras la detección temprana y el tratamiento oportuno no sean una garantía institucional, la lucha seguirá descansando en manos de quienes, desde la sociedad civil, hacen lo que debería ser una prioridad de Estado.