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PROTEGER A MEDIAS NO BASTA



EDITORIAL


Martes 03 de Febrero de 2026 9:28 am


LA declaratoria de la laguna de Cuyutlán como área natural protegida es, sin duda, un paso relevante en una región históricamente presionada por el crecimiento portuario. Reconoce, al menos en el discurso institucional, el valor ambiental de un ecosistema estratégico para la biodiversidad y el equilibrio hidrológico del litoral colimense. Sin embargo, su alcance limitado plantea una contradicción de fondo: proteger solo una parte del sistema lagunar mientras se deja fuera la zona más amenazada.

De acuerdo con la Asociación ambientalista Vigilemos Manzanillo (VIMAC), la declaratoria excluye los vasos I y II de la laguna, precisamente donde se proyecta la construcción del nuevo puerto. La protección se concentraría en los vasos III y IV, además de áreas de la cuenca alta y una franja marina, lo que reduce la presión sobre ciertos sectores, pero no elimina los impactos estructurales que el desarrollo portuario implica para el conjunto del ecosistema.

El señalamiento es clave: los proyectos de Asipona Manzanillo mantienen afectaciones directas sobre el vaso II, uno de los componentes centrales del sistema lagunar. En términos ambientales, fragmentar la protección equivale a debilitarla. Las lagunas costeras funcionan como sistemas interconectados; alterar una parte compromete la dinámica, la calidad del agua y la biodiversidad del todo.

De ahí que la exigencia de estudios técnicos integrales no sea un obstáculo al desarrollo, sino una condición mínima de responsabilidad pública. Evaluaciones batimétricas, modelaciones hidrodinámicas, análisis de calidad del agua, sedimentos y contaminantes, así como estudios de impacto acumulativo, deben ser obligatorios, actualizados y transparentes si se pretende avanzar en cualquier obra de gran escala.

La declaratoria representa un avance, pero también una prueba. Si el objetivo es realmente proteger la laguna de Cuyutlán, la política ambiental no puede limitarse a trazos parciales ni a decisiones que prioricen la expansión económica sobre la salud de los ecosistemas.