LA CUBA LIBRE
ROGELIO SALAZAR BORJAS*
Miércoles 04 de Febrero de 2026 9:59 am
CUENTA
una jocosa anécdota que el expresidente de México, Gustavo Díaz Ordaz, y el
dictador cubano, Fidel Castro Ruz, coincidieron en la barra de una lujosa
cantina dentro de un hotel; al primero, de sentimientos anticomunistas, no le
asentó de buen modo la llegada del castrense, pero fiel a su diplomacia, le
saludó. En
el desenvolvimiento del saludo y los primeros comentarios, se reveló una
tensión incómoda. Entre ambos mandatarios surgieron los puntos de vista del
nacionalismo mexicano y el comunismo cubano; el barman del lugar, experto en
atender celebridades de la política y al percatarse de que el diálogo se
tornaba ríspido, los interrumpió amablemente. Comenzó
a agasajarlos, presentándoles una innumerable cantidad de tragos espirituosos,
desde exquisitas cervezas hasta licores refinados y vinos europeos, pasando por
una robusta mixiología y aterciopelados aperitivos. El
comandante en jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, con un humeante
habano en su mano, espetó sobre la barra: “a mí me sirves un presidente en las
rocas”, en clara alusión despectiva al presidente mexicano. A lo que éste rápidamente
respondió: “y a mí, una cuba libre”. Las
relaciones entre ambos países han sido generalmente buenas, pues baste recordar
que el barco Gramma, donde Fidel Castro junto con el Che Guevara y otros 81 voluntarios iniciaron
su gesta revolucionaria, zarpó de Veracruz el 25 de noviembre de 1956. Justo
esa misma fecha, pero 60 años después, murió el comandante. Fue
sucedido por su hermano Raúl en 2016, en 2018 asciende al poder el actual
mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel, líder del Partido Comunista de Cuba y del
país. El
Estado Mexicano ha visto con simpatía al régimen castrense, aunque han existido
momentos incómodos precisamente por nuestra relación comercial con los EU, que
mantiene un embargo económico, comercial y financiero desde 1962 sobre la isla. Como
aquel suceso en el marco de la Cumbre para la Financiación y el Desarrollo
celebrada en la ciudad de Monterrey en 2002, donde Fox invitó por teléfono a
Fidel Castro a la reunión previa y al almuerzo de líderes al día siguiente,
pero como el presidente norteamericano George W. Bush llegaría por la tarde a
la plenaria, y Fox no deseaba que se encontraran, atinó decirle al cubano: “comes
y te vas”, frase que al día de hoy es usada en tono socarrón. El detalle
estriba en que el comandante Castro, viejo lobo de mar, grabó la conversación y
después la hizo pública. En
la actualidad, el régimen mexicano ha sido aún más generoso que antes en
solidaridad con Cuba, pues les proveemos de petróleo, víveres y les contratamos
unos 4 mil médicos residentes, pues el país, al parecer, ha quedado a su suerte
ante la indiferencia de Rusia y ante la caída del dictador Nicolás Maduro,
quienes han sido históricamente patrocinadores del castrismo. La
intervención norteamericana en Venezuela ha detenido el flujo de petróleo y le
ha solicitado a nuestro país hacer lo mismo, por lo tanto y a merced de las
decisiones del influyente secretario de Estado de EU, Marco Rubio, hijo de
inmigrantes cubanos, por cierto, y primer hispano en ese cargo, han dejado a la
isla en una encrucijada letal. La
historia asentará este año como el del cambio de una realidad social de ese
país caribeño, que es el vecino más próximo insular al continente
norteamericano. Su destino se selló con la aniquilación de los 32 soldados de
élite que custodiaban al expresidente venezolano. Asi las cosas, Donald Trump pretenderá
que su país se apodere de dos islas en
el en corto tiempo: la más grande del mundo, que es Groenlandia, y la más cercana
a su territorio, que es Cuba.
*Miembro consultivo del Colegio de Economistas
de Colima AC
