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CARNE DE RES Y CONSUMO QUE CRECE



JUAN AUGUSTO HERNÁNDEZ RIVERA*


Jueves 05 de Febrero de 2026 9:43 am


EN Colima, la carne de res sigue siendo un alimento cotidiano y, al mismo tiempo, el reflejo de un trabajo que comienza en el campo y termina en un buen taco de carne asada. A quién no se le viene a la mente esas tardes de fin de semana en que las calles de Colima huelen a humo, a humo de carne asada. Pues detrás de cada tasajo o bistec hay decisiones productivas, costos, conocimiento técnico y una cadena ganadera que no se detiene.

En los últimos años, el crecimiento poblacional, el aumento del ingreso per cápita y los cambios en los hábitos de consumo han vuelto inevitable preguntarse si la producción de carne de res podrá sostener la demanda futura sin comprometer su calidad ni su disponibilidad.

Durante 2024, el consumo mundial de carne de res alcanzó alrededor de 59.5 millones de toneladas, cifra que representó un crecimiento de 2.1 por ciento respecto al año anterior. Este comportamiento resultó particularmente relevante porque ocurrió en contraste con la disminución observada en el consumo de carne de pollo y cerdo.

El impulso productivo de países como Brasil, Australia, China y la Unión Europea, junto con inventarios más ajustados, generó condiciones de mercado que favorecieron una mayor oferta a precios relativamente accesibles. Esto se reflejó en un aumento del consumo en regiones con alta tradición cárnica y en un crecimiento de 7.7 por ciento en las exportaciones globales.

Los datos muestran que el mercado de la carne de res es dinámico y sensible a factores económicos. Un ejemplo claro fue Argentina, uno de los países con mayor consumo histórico de esta carne, donde en 2024 el consumo interno disminuyó 9.2 por ciento, mientras que las exportaciones aumentaron 6.4 por ciento. Este fenómeno evidenció cómo las condiciones del comercio internacional pueden modificar el destino de la producción, privilegiando los mercados externos sobre el consumo local.

México no ha sido ajeno a estas tendencias. Entre 2023 y 2024 se ubicó entre los países con mayor aumento relativo en el consumo de carne de res por persona, junto con China y Rusia. En términos absolutos, México registró un incremento cercano a 700 gramos per cápita, similar al observado en Brasil y EU.

En 2024, el país ocupó el séptimo lugar mundial en consumo, con aproximadamente 2.21 millones de toneladas, y el octavo lugar en producción, con cerca de 2.26 millones de toneladas. Estas cifras colocan a México en una posición relevante dentro del panorama internacional.

El comercio global añade complejidad a este escenario. Aunque Estados Unidos es el mayor productor de carne de res del mundo, con más de 12 millones de toneladas, Brasil lidera las exportaciones. Al mismo tiempo, Estados Unidos y China figuran entre los principales importadores.

En 2024, se importaron más de 31 millones de toneladas de carne a nivel mundial, y poco más de un tercio correspondió a carne de res. En este contexto, México mantiene un coeficiente de autosuficiencia cercano a 101 por ciento, lo que indica que, por ahora, la producción nacional cubre el consumo interno.

Sin embargo, la autosuficiencia no debe entenderse como una meta definitiva. Las proyecciones apuntan a un crecimiento sostenido del consumo de carne de res hacia 2030, cercano a 1 por ciento anual, lo que implica mayores exigencias para la ganadería. El reto no está solo en producir más, sino en hacerlo con eficiencia, sanidad, bienestar animal y visión de largo plazo.

En Colima, fortalecer la productividad a través de mejorar el manejo del hato, que incluye la sanidad y la alimentación; adoptar tecnología, como realizar simples registros productivos, evaluación reproductiva o herramientas de diagnóstico; y valorar el conocimiento técnico, a través de instituciones académicas con puertas abiertas para el sector productivo, tal como la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad de Colima, pueden ayudar.

Finalmente, cuidar la ganadería es asegurar que la carne de res siga siendo un alimento accesible y un sustento digno para productores, pero sobre todo para seguir asando carne de res con la familia y los amigos.

 

*Profesor de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad de Colima