ALGO MÁS QUE PALABRAS
VÍCTOR CÓRCOBA HERRERO*
MIRAR CON CONFIANZA HACIA ADELANTE
Viernes 06 de Febrero de 2026 11:24 am
LA situación no es fácil,
tampoco nunca lo ha sido, lo importante radica en saber reconducirse y en
reorientarse para reconstruir nuestros propios andares vivenciales, con el
estímulo de la esperanza, fruto del ejercicio continuo, situado en un buen
hacer y en un mejor obrar cada amanecer. Indudablemente, somos seres de acción
y reacción, en busca de un horizonte que nos cristalice humanamente. Para ello, es necesario
decir sí a la vida, sí al amor, sí a los demás, sí a la educación, sí al
deporte, sí al trabajo de cada día, con sus nuevas oportunidades, para una vida
sana y saludable, que nos aleje de cualquier espiral de destrucción. Pensemos
en esa juventud, que no estudia ni trabaja, entran en esa falta de perspectiva
y, la primera oferta, son las dependencias al vicio y al vacío. En consecuencia, hoy más
que nunca, se precisa trabajar en la prevención de este tipo de desajustes, con
una mirada integradora, uniendo vínculos y esfuerzos en favor de una existencia
más fraterna, que es como se levanta el ánimo, tras las caídas. Saciar el
hambre de verdad, en un mundo de falsedades, para dar sentido a nuestros pasos
es algo trascendente; porque sin fundamento veraz, ni significados auténticos,
se puede caer en la maligna ociosidad e incluso se puede fenecer. Ciertamente, hemos de
reconocer que, ante la multiplicación de conflictos, se globaliza la tensión
mundana y se desvanece la confianza en las instituciones, así como en las
normas internacionales, lo que agrandan los abusos más crueles y la denegación
de ayuda humanitaria vital. Acostumbrarse a este tipo de atmósferas, es como
morir en vida. Necesitamos, por consiguiente, estimular la protección para
ganar serenidad en nuestra peregrinación por la tierra. Tenemos que salir de
estos absurdos quebrantamientos a la convivencia. Al mismo tiempo, téngase presente
la imposibilidad de ir por la vida sin confiar en nadie; es como estar preso de
uno mismo en la peor de las celdas. Hay que hacer comunión y unión entre
culturas y cultos. De ahí, la importancia de ser gentes de palabra y de verdad,
de conciencia crítica y de pasos firmes, coherentes y decididos. Sin embargo, cuando el
endiosamiento y la soberbia gobiernan nuestros propios interiores, se destruyen
todas las virtudes y el panorama no puede ser más desastroso, hasta el extremo
de que el comportamiento del justo molesta, porque los poderosos y los
perversos lo sienten como una reprobación. Todos estos aluviones de pesares y
desconciertos, exigen una coordinación global más profunda y una acción
colectiva decisiva. El progreso sostenido
dependerá de reconstruir la confianza entre nosotros, de fortalecer la
previsibilidad y de renovar el compromiso con un sistema multilateral de
espacio abierto, basado en normas. Sea como fuere, y en medio
de las tempestades de la vida, esto hará reducir los riesgos sistémicos y
fomentar una economía mundial más estable y equitativa. La diversidad no es
algo que deba asustarnos, es algo hermoso de lo que debemos estar satisfechos.
Lo sustancial es aprender a liderar, conversación a conversación, porque la paz
no se puede construir únicamente a través de la geopolítica.
Precisamos un autoexamen,
además. De este modo, gozaremos de una quietud más inclusiva, más humana y que
sean los jóvenes quienes la construyan.
