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RESPONSABILIDAD AMBIENTAL



EDITORIAL


Viernes 06 de Febrero de 2026 11:21 am


 QUE el Tortugario de Cuyutlán haya registrado 20 nidos de tortuga laúd es, en realidad, un punto más a resaltar ahora que Colima tendrá en la Laguna de Cuyutlán un Área Natural Protegida, el regreso de esta gigante deja claro que la naturaleza sigue su curso, y ahora Colima tiene la responsabilidad de demostrar que su protección no se va a quedar en un simple decreto de papel, sino en vigilancia real.

Aunque la cifra no está del todo mal, frente al 90 por ciento de presencia de la especie golfina, la laúd sigue siendo un espécimen a cuidar con mayor empeño.

La creación del Área Natural Protegida en la laguna llega, por tanto, en el momento preciso para comenzar a operar como tal y brindar a la flora y fauna de la zona el mismo respeto y cuidado. Con el nombramiento, en dicha Área Natural Protegida se tendrá la encomienda de garantizar que el ecosistema costero sea un espacio en alerta contra el saqueo de nidos y la contaminación, factores que han afectado por años a la población de laúd en el Pacífico mexicano.

Hasta el momento, el Tortugario de Cuyutlán ha realizado un arduo trabajo con recursos limitados, pero la protección de una especie en peligro crítico de extinción requiere patrullaje constante y monitoreo además del voluntariado. Si la laúd está regresando, las autoridades medioambientales tienen el deber de responder con vigilancia a la altura de su importancia.

Además, por supuesto, la posición de la población deberá ser activa en las liberaciones y la predominancia de una cultura de respeto. El futuro de la laúd está, hoy más que nunca, en manos de la voluntad política y ciudadana.