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Jóvenes sin futuro



EDITORIAL


Martes 10 de Febrero de 2026 9:52 am


EL abandono paulatino de San Miguel del Ojo de Agua no es un fenómeno aislado ni reciente. Desde años anteriores se ha advertido que esta comunidad rural de Tecomán pierde, de manera constante, a su población joven, empujada por la falta de oportunidades laborales y de desarrollo. Hoy, la migración hacia Estados Unidos ya no es una alternativa temporal, sino una decisión definitiva para muchos.

El diagnóstico es claro y preocupante. Como lo señaló, en 2025, la comisaria municipal, María Luisa Virgen Alcántar, la comunidad está conformada mayoritariamente por personas adultas y de la tercera edad. La ausencia de jóvenes no solo altera la dinámica social, sino que compromete la viabilidad económica, productiva y cultural del lugar a mediano plazo.

La migración no ocurre por capricho. Es la consecuencia directa de un entorno que no ofrece empleo, capacitación ni expectativas reales de arraigo. Frente a ello, la respuesta institucional ha sido, en el mejor de los casos, insuficiente. Resulta difícil justificar que programas federales como Jóvenes Construyendo el Futuro, diseñados precisamente para atender a este sector, no tengan una presencia efectiva en comunidades rurales que los necesitan con urgencia.

Más allá de los discursos sobre desarrollo regional, lo que se requiere es coordinación entre los tres niveles de gobierno para llevar esquemas de capacitación, empleo y apoyo productivo a zonas como San Miguel del Ojo de Agua. Sin intervención pública sostenida, la tendencia continuará: pueblos envejecidos, comunidades fragmentadas y jóvenes que solo encuentran futuro lejos de su lugar de origen.

El reto no es menor. Retener a la juventud implica invertir, planear y asumir que el abandono rural también es una forma de exclusión social. Ignorar esta realidad es aceptar, de facto, la desaparición lenta de comunidades enteras.