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Amar es innovar



MARÍA EUGENIA GONZÁLEZ PEREYRA


Viernes 13 de Febrero de 2026 1:40 pm


SI somos observadores, en estos días veremos revolotear con alegría a las aves. Y si pudiéramos ver un poco más, notaríamos que todos los seres vivos, incluidos nosotros los Seres Humanos, estamos de fiesta: nos movemos desde el instinto y no desde la conciencia. La vida está cuasi entrando a una nueva estación. El magnetismo de la tierra nos invita a la cercanía, al apareamiento, a la cocreación de la vida. El tiempo de introspección está por terminar, y la hora de celebrar, en toda su plenitud, comienza.

El catorce de febrero es una fecha muy trastocada por la mercadotecnia de los sueños, y porque aunque sea en un solo día podamos tener un cuento de hadas, un ramo de rosas, unos chocolates, un detalle que nos confirme que somos amados. Pero sería hermoso si lográramos celebrar un amor y una amistad para mí, para ti, para nosotros mismos. Si nos damos cuenta, la mayoría de las relaciones de pareja están más colmadas de oportunidades para aprender, crecer y sanar, que de momentos efervescentes, románticos y memorables. Aceptar que la pareja no es un cuento de hadas es un primer paso valiente. Darnos cuenta de que lo que somos, para bien o para mal, es lo que llevamos a la pareja, y lo que el otro trae consigo a ese encuentro.

Para expresar un amor maduro, sí o sí primero tenemos que revisar nuestro sistema de creencias. Ser coherentes y saber cuáles de esas creencias que adquirimos antes de los siete años son las que seguimos validando hoy en nuestra vida. Revisarlas no es traicionar, no es repudiar de dónde venimos, es simplemente dibujar una identidad real, una madurez genuina. Los traumas, las carencias, los dolores, las desolaciones, y ese anhelo profundo de que quien amamos venga y nos salve con un beso, que nos despierte del largo sueño letárgico, deben transformarse en un reconocimiento respetuoso del otro en su propia libertad, para poder compartir lo que ya, en lo particular, cada uno hemos construido.

Amar es innovar. Para lograrlo, hay que animarse a revisarse con honestidad. La terapia emocional no llega a reparar lo roto, llega a iluminar lo que ya está ahí: la capacidad de mejorar, de aprender, de recordar quiénes somos en verdad. Porque no solo somos lo que pensamos, somos lo que sentimos, lo que guardamos, lo que aún no nos hemos dicho ni permitido sentir plenamente. ¿Qué emociones te mueven hacia la esencia de tu ser? ¿Desde dónde amas? Lo humano lo conocemos, pero y el Ser... ¿tú conoces esa parte de ti que lo habita?

Innovemos algo ¡Ya! Revisemos quiénes somos y qué ofrecemos en la pareja. Dejemos de exigir lo que quisiéramos que el otro nos diera y preguntémonos honestamente qué es lo que nosotros damos, con quién nos mezclamos, y desde qué dolor o desde qué respeto lo hacemos. Feliz día del amor y la amistad. No hay mejor amigo que aquel con quien compartes tus más íntimos anhelos, secretos y espacios.

innovemosalgoya@gmail.com