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RAZONES



JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ

No hay un solo movimiento


Viernes 13 de Febrero de 2026 1:39 pm


DECÍAN en los 80 que toda izquierda era divisible por dos. Al final, en el escenario quedarán por lo menos dos o varias Morenas. Morena no es un partido, es una conjunción de personajes, sectores y minipartidos que se unieron legítimamente tras la búsqueda de un espacio central de poder.

La lógica de López Obrador, como se explica en *Ni venganza ni perdón* (Planeta, 2026), escrito junto con Julio Scherer Ibarra, era alcanzar el poder y, en el camino, aliarse con quien fuera necesario: así llegaron gobernadores impresentables como Cuauhtémoc Blanco, Rutilio Escandón, Layda Sansores o Adán Augusto López; alianzas con anteriores enemigos como Manuel Bartlett o Alejandro Gertz, y muchas otras designaciones, marcadas por la exigencia de lealtad más que de capacidad y por mover el tablero del poder.

Que la mayoría de los gobernadores o presidentes municipales salidos de Morena exhiban incapacidad o corrupción no es casual. Surgieron de esa lógica, donde llegar al poder no siempre era convicción ideológica, sino una forma de usarlo para objetivos personales, políticos o materiales.

Hoy, la presidenta Sheinbaum se ve atrapada en gobernar, mantener unidas sus fuerzas en un contexto de tendencias centrífugas, imponer candidaturas para 2027 y compaginar elecciones federal y local, judicial y la revocación de mandato. Tiene un equipo personal pequeño, el apoyo real de unos pocos miembros del gabinete, particularmente en seguridad y hacienda, y la lealtad de los mandos militares, pero no controla el Congreso ni varios gobernadores.

En ese contexto, debe elegir sus batallas y alejarse del ruido generado por quienes se dicen “los puros” de la 4T. La gobernadora Layda Sansores ha roto con su Congreso, controlado por Morena, amenaza con cárcel y rompe con Ricardo Monreal, líder de la Cámara de Diputados. La denuncia contra Hernán Bermúdez Requena y Adán Augusto López en Tabasco no nació de la oposición, sino del gobernador Javier May, también de Morena. El capítulo del contrabando de combustible surgió de una investigación de la Secretaría de Seguridad Ciudadana en colaboración con EU, pero no avanzó más.

Jesús Ramírez se queja de que no hay pruebas sobre el fraude de 27 mil millones en las dobles liquidaciones de Luz y Fuerza del Centro, pero fue el propio López Obrador quien le encargó esa tarea en octubre de 2021, y la secretaria anticorrupción, Raquel Buenrostro, la denunció meses después. En su carta, Ramírez asegura que nunca ha manipulado preguntas en la mañanera, ni tiene bots ni youtuberos, como si no lo hubiéramos comprobado día a día durante siete años y medio.

Hay personajes como Epigmenio Ibarra que descalifican, insultan y agreden en nombre de la revolución, pero olvidan que el gobierno le otorgó a su empresa un préstamo federal de 150 millones de pesos que nunca ha pagado, mientras recibe contratos gubernamentales. Y ni hablar de Gerardo Fernández Noroña.

Muchos hablan de traiciones y arremeten contra quienes los exhiben, pero se quedan en la indignación y los adjetivos, debilitando a Sheinbaum, porque su apuesta está en Palenque y en los cercanos al expresidente, para ahora, 2027 y 2030. Esa es la verdadera lucha por el poder en México.

Hago una reflexión en el libro: “Quizás en el caos presente puede existir un orden de esencia misteriosa, más oscura de lo que se percibe en la superficie. En el ejercicio del gobierno (más aún en uno como el de López Obrador, que provenía de heterodoxas fuentes y con un estilo personal peculiar), las contradicciones eran inevitables y los choques con otros funcionarios también. El caos era el orden en el que se operaba”. Parece ser la norma hoy.