RAZONES
JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ
Arriaga y el fracaso de un modelo insostenible
Lunes 16 de Febrero de 2026 1:13 pm
LA caída de Marx Arriaga; el escándalo que
envuelve a Jesús Ramírez; el cada vez más evidente fracaso del nuevo poder
judicial, con sus propios escándalos que disimulan una crisis mucho más
profunda; las dificultades para implementar la estrategia de seguridad en
estados que no colaboran y con la oposición apenas solapada de Palenque y los
duros de la 4T contra el gabinete de seguridad; las dificultades para sacar
adelante una reforma electoral excluyente; son todos síntomas de un problema
mayor: la endeble unidad, hoy convertida en muchos ámbitos en abierto
enfrentamiento, en la 4T. Y la falta de decisiones para asumirla. Lo de Marx Arriaga es la mejor demostración de
que la contrarreforma educativa, la nueva escuela mexicana y los libros de
texto gratuitos son una suma de incongruencias y desatinos que no tienen base
pedagógica ni institucional alguna. Marx Arriaga, como Fernando Salmerón, Paco
Taibo II, Álvarez Buylla y otros personajes que pululan en torno a los sectores
más radicales de la 4T y que estuvieron o aún están en las responsabilidades
educativas, no tienen idea de la administración pública, de lo que es un esfuerzo
nacional y mucho menos de hacia dónde orientar la educación pública. Se
consumen en una suma de consignas sin sentido. “Leer por goce es un acto
capitalista”, decía Arriaga, que rechazaba la educación para formar
profesionales e incorporarse al mercado de trabajo y la consideraba
"meritocrática, punitiva, patriarcal, eurocentrista y colonial". En noviembre del 2012, en La élite y la raza,
escribíamos con Bibiana Belsasso que una de las grandes amenazas para la
educación pública era “la ideologización de la pobreza y, de la mano con ella,
la de la propia educación”. En este discurso político decíamos entonces y
ratificamos ahora: “no hay nada que se acerque a la educación. No es el tema ni
el objetivo: en todo caso, es la coartada más o menos eficaz para una lucha
política que tiene que ver con las opciones más radicales… los que están
privatizando la educación son esos mismos grupos… ¿qué impulsará más a una
familia a enviar a sus hijos a una escuela privada que el hecho de que sus
hijos encuentren una y otra vez la escuela pública cerrada y a sus maestros en
la calle?”. “Estos grupos son los verdaderos impulsores de
la privatización de la educación y quienes quieren regresar, a como dé lugar,
al viejo sistema político, económico y magisterial. Son los más conservadores,
los más reaccionarios del escenario político nacional”. El modelo construido por Marx Arriaga deformó
la educación en todos los niveles, con un plan que no tiene antecedentes
pedagógicos en ningún otro país y que es una suma de ocurrencias ideológicas,
que buscan alinear la educación pública, como lo reconoce la SEP, con los
propósitos político-ideológicos de los sectores más duros de la 4T. Es ideología, no es educación; son ocurrencias,
no es pedagogía. Como escribió Gilberto Guevara Niebla, exlíder del 68 (de los
de verdad, no como los revolucionarios de pacotilla, tipo Jesús Ramírez,
Epigmenio y cía), y exsubsecretario de Educación Pública al inicio del sexenio
pasado, cargo del que huyó ante el desastre que se aproximaba, en su libro La
Regresión Educativa (Grijalbo 2022): “el gobierno federal eliminó la
reforma educativa de 2013, pero no produjo un nuevo proyecto; en cambio, puso
en práctica políticas que dañan la oferta educativa. El presidente volvió la
espalda a la educación persiguiendo un objetivo político, en el sentido
populista, mezquino, del término”.
Por eso no se avanza: porque para ejercer el
poder se deben tomar decisiones, separar a quienes boicotean el gobierno y a la
presidenta y que son la representación de un fracaso insondable, como Arriaga.
