Psicodélicos en México: un nuevo horizonte para la salud mental
PATRICIA MENDOZA ROMERO*
Jueves 19 de Febrero de 2026 12:32 pm
EN
México, la investigación sobre psicodélicos como la ayahuasca, el bufo y la
psilocibina está ganando terreno como una posible alternativa para tratar
trastornos mentales como la depresión, la ansiedad y las adicciones. El
psiquiatra Raúl Escamilla, del Instituto Nacional de Psiquiatría, lidera un
estudio sobre la eficacia y seguridad de la psilocibina para el tratamiento de
la depresión mayor. La
psilocibina ha demostrado ser efectiva en la reducción de síntomas en casos de
depresión resistente al tratamiento convencional. La ayahuasca, por su parte,
ha mostrado potencial terapéutico para tratar la depresión y la ansiedad, así
como evidencia médico-científica que respalda su estudio en pacientes con
adicciones. El bufo alvarius también ha sido objeto de investigación por sus
posibles beneficios terapéuticos. El
doctor Escamilla y su equipo han diseñado un protocolo de investigación para
evaluar la eficacia y seguridad de la psilocibina en pacientes con depresión
mayor. El estudio busca comprender cómo esta sustancia puede contribuir a
disminuir los síntomas depresivos y mejorar la calidad de vida de los
pacientes. A
pesar de los avances, la investigación sobre psicodélicos en México enfrenta
desafíos legales y regulatorios. La Ley General de Salud establece
restricciones que dificultan el estudio clínico de la psilocibina y otras
sustancias psicodélicas. No obstante, existen esfuerzos orientados a revisar la
legislación con el fin de facilitar la investigación científica y, en su caso,
el uso terapéutico regulado de estos compuestos. La
investigación sobre psicodélicos en México es un tema relevante por los
resultados que se han documentado a nivel internacional y podría abrir nuevas
posibilidades en el tratamiento de trastornos mentales. Con la guía de
especialistas y bajo protocolos científicos estrictos, el país podría
fortalecer su participación en este campo emergente de la salud mental. Con
cariño, Paty
Mendoza.
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