Cargando



INDICADOR POLÍTICO



CARLOS RAMÍREZ

Enojo y no duelo en la voz


Miércoles 25 de Febrero de 2026 12:53 pm



EL análisis de la voz quebrada del general secretario Ricardo Trevilla Trejo está siendo mal analizado porque no se trató de manera prioritaria solo de una muestra de duelo por los militares y guardias nacionales caídos en el combate contra el cártel del “Señor Mencho”, sino de una expresión de coraje que se debe interpretar específicamente como reclamo a los funcionarios que permitieron el fortalecimiento del poder armado del crimen organizado.

En ese contexto, el gesto de emoción en modo de ira del titular de la Defensa también debe contextualizarse en una pequeña frase que no todos han sabido leer en su justa dimensión: la acción contra el mando superior del cártel Jalisco “demostró la fortaleza del Estado mexicano”. En estas seis palabras se sintetizó la crisis de seguridad que viene desde el gobierno tolerante de Miguel de la Madrid Hurtado y su secretario de Gobernación Manuel Bartlett Díaz con los primeros cárteles de la marihuana, hasta la decisión política de Andrés Manuel López Obrador de aplicar el modelo de “abrazos, no balazos”.

Las reiteradas referencias en contra del gobierno del presidente Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012) por parte de las administraciones de la 4T, más en tono de burla política superficial que de enfoque de seguridad nacional del Estado, malinterpretan lo ocurrido el domingo por la mañana contra “el Señor Mencho”: el Ejército, como última línea de batalla de la soberanía del Estado, confrontó al cártel Jalisco que había crecido por la tolerancia gubernamental hasta convertirse en un pequeño Estado que controlaba territorio, sociedad y gobierno en varias partes de la República.

A Calderón se le podrá criticar políticamente de lo que se quiera, pero tomó la decisión en los primeros días de su gobierno de lanzar una ofensiva del Estado, y a través del Ejército al mando del general secretario Guillermo Galván Galván, contra los mandos del crimen organizado que habían tomado el control territorial y político de Michoacán, aunque a toro pasado se le quiera criticar lo limitado de la estrategia al operar solamente el descabezamiento de cárteles y no sus estructuras.

Pero los gobiernos de Peña Nieto y López Obrador ni siquiera se preocuparon por arrestar de manera intencionada a jefes de algunos de los cárteles, y la historia política y de gobierno mexicana registrará como acto político cuando el presidente López Obrador visitó la zona chapista de Badiraguato y ostentosamente saludó de manera muy amigable nada menos que a la mamá de Joaquín El Chapo Guzmán Loera.

El gesto de reclamo del general secretario Trevilla Trejo por sus soldados que perdieron la vida en defensa del Estado, que había sido descuidado por otros funcionarios responsables de ese mismo Estado, definió también los términos de la responsabilidad de arrestar al comando dirigente del cártel más importante del crimen organizado: el Ejército mexicano como el único responsable de acciones de fuerza institucional, por más presiones y asesorías externas, una doctrina que el propio general secretario Trevilla Trejo había reiterado en los últimos eventos de la Marcha de la Lealtad y del Día del Ejército.

Política para dummies: la política también es poder, fuerza y autoridad.