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ALGO MÁS QUE PALABRAS



VÍCTOR CÓRCOBA HERRERO*

El dinamismo de nuestro período:


Jueves 26 de Febrero de 2026 11:35 am



NECESITAMOS movernos y removernos, pasar a la acción y no quedarnos pasivos ante un futuro que nos pertenece reconstruir y que depende de nuestro compromiso conjunto para defender los derechos de cada ciudadano, en todas partes. La tarea no es fácil, pero tampoco lo ha sido nunca, lo que debe hacernos meditar en ese reencuentro con uno mismo, junto a los demás, tomando la orientación debida y el orden preciso. Ciertamente, ahora que estamos globalizados, hemos de escucharnos mutuamente, proponer siempre y no imponer nada. Lo importante es que cada cual ordene su existencia y organice su vida desde la inquebrantable consideración de hacerse valer y valorar, bajo el sustento de la búsqueda de dignidad, igualdad y justicia.

Nuestra época tiene que pasar de los hechos a la realidad, también de las palabras al combate, sin volver a la ley del más fuerte. Es público y notorio que algunos utilizan su poder económico como arma, mientras otros difunden desinformación para entretenernos mirando las musarañas, silenciándonos o arrinconándonos. Ante esta situación, únicamente la innovación puede mantenernos activos y no parados. No olvidemos que el avance radica en reverdecer. Lo que jamás será de recibo es dejarse morir en vida y no brotar. Cada cual tiene una misión y no podemos adormecerla; hay que darle continuidad a este proyecto viviente inspirado en el amor, sabiendo que la fe mueve montañas para proteger, defender y promover la concordia, el desarrollo y los derechos humanos.

En efecto, abriendo el horizonte de lo armónico y comenzando por uno mismo es como se entiende la creación de una Alianza Global, estimulada por compromisos generales, de modo que constituya un dinamismo de constante renovación humana, espiritual, intelectual y social. Así conseguiremos mantener la mente y el corazón en la dirección correcta, a pesar de las dificultades que la subsistencia pueda depararnos. Destronemos, pues, de nosotros aquello que nos enemista. Seamos gente de palabra y de clemente ejercicio. Además, la crisis de confianza entre análogos, provocada por realidades inhumanas e inmorales que vertemos unos sobre otros, nos está dejando sin pulso ni aliento.

Realmente cuesta entender la proliferación de absurdas contiendas y divisiones. No tiene sentido batallar con este tipo de lenguajes mortecinos y totalmente destructivos. Nos faltan ministerios de la paz para presentar una visión de un mundo mejor y nos sobran gabinetes de discordia. El peligro de crear un aluvión de descontroles con una Inteligencia Artificial sin control nos excede, lo que generará aún más polarización y nuevas invasiones ya no verificadas por humanos. Solo el rechazo de la deshumanización y del conformismo nos servirá para reconciliarnos entre sí, pero no será fruto de negociaciones y acuerdos diplomáticos basados en intereses mundanos, sino en el desprendimiento de uno mismo, que es como realmente se afianza la comunión de latidos.

No hay otra dinámica que la convivencia. Es lo que rehace los vínculos humanitarios y nos hace tronco pensativo. Bajo este retoño fraternal comienza la verdadera transformación, porque nuestros progenitores no son únicamente engendradores de vida corporal, sino también cultivadores de alientos conjuntos, como la regeneración de un nuevo hálito, perpetuamente en ronda y en labor inspiradora. Sea como fuere, los individuos debemos continuar o emprender con determinación el camino de la ejemplaridad, para llegar a ser cada día mensajeros de la aproximación, la ecuanimidad y el acuerdo. Desde luego, no hay mejor restauración del verbo que cultivar el abrazo del verso y, de esta manera, iluminarnos para atendernos y entendernos entre sí.

corcoba@telefonica.net