Protección
EDITORIAL
Jueves 26 de Febrero de 2026 11:34 am
El trabajo infantil es un
problema social multifactorial, el cual, en la mayoría de las ocasiones, se
asocia con contextos sociales y de pobreza. Esta práctica, sin embargo, sigue
afectando el sano desarrollo de la niñez en el estado y país, por lo que aún
faltan muchos trabajos conjuntos que se deben realizar para erradicarla. A decir del Instituto
Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), datos del año pasado señalan que aproximadamente
3.7 millones de niñas, niños y adolescentes de entre 5 y 17 años en México se encuentran
en situación de trabajo infantil. De éstos, menciona la dependencia, 2.1
millones desempeñan ocupaciones no permitidas y 1.1 millones no asisten a la
escuela. Respecto al estado, es
común observar a personas laborando en semáforos de calles y avenidas
principales de algunos municipios acompañados por sus hijas e hijos menores de
edad, con los riesgos que implica exponerlos en zonas transitadas y bajo las
inclemencias climáticas. Asimismo, en algunos
comercios nocturnos de la zona conurbada Colima-Villa de Álvarez sigue habiendo
presencia de infantes ofreciendo venta de golosinas y flores, junto a sus madres, padres
o tutores, a altas horas de la noche y en cualquier día de la semana. A esta realidad no escapa
el municipio de Tecomán, donde en calles, comercios y sobre todo cruceros de
algunas localidades se encuentran niñas y niños laborando en actividades
comerciales. Además de los riesgos y
exposición a su integridad física, a ello se suma que, muchas de las veces,
esta situación ocasiona la inasistencia escolar de las y los infantes que
participan en estas prácticas laborales, afectando sus derechos humanos y el
derecho a recibir educación.
Ante ello, es necesario
que dependencias encargadas de garantizar el bienestar de las infancias y
adolescencias refuercen la prevención e información en escuelas, colonias y
comercios sobre las consecuencias riesgosas que tiene el trabajo infantil y qué
tan importante es la participación social para identificar y denunciar estos
casos y, sobre todo, se sancione, como corresponda, a quien insista en incurrir
en esta práctica que tanto lacera los derechos de las infancias.
