RAZONES
JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ
La reforma Maduro
Jueves 26 de Febrero de 2026 11:34 am
LA reforma electoral, esbozada solo en sus
líneas generales y sin una iniciativa formal, presentada ayer en la mañanera,
no mejora nada del sistema electoral actual, pero lo hace más centralizado, más
manipulable y convertirá nuestro sistema electoral en algo muy similar a lo que
tenía (y sigue teniendo) Venezuela con Nicolás Maduro, o lo que teníamos en
México en el gobierno de Díaz Ordaz… con una diferencia: en esos años, desde
López Portillo en adelante, el sistema político mexicano hizo un enorme
esfuerzo por abrirse, ser plural, legítimo e incluyente, y ahora vamos
exactamente en la dirección contraria: hacia un sistema de partido
prácticamente único. En la propuesta se dejan los plurinominales,
pero en lugar de elegirse por listas en las cinco circunscripciones, se va
hacia un sistema doble, donde la mitad se elegirá entre los que hayan salido
segundos en cada elección distrital, y otros cien en una votación directa,
donde se tendrá que elegir un hombre y una mujer, y donde las ventajas serán,
obviamente, para el oficialismo. Al mismo tiempo se reducen los senadores,
quitando a los 32 plurinominales que fueron una de las exigencias, en su
momento, del PRD y de López Obrador para que ellos tuvieran presencia en la
cámara alta. Hoy que tienen el poder, hacen exactamente lo
contrario de lo que demandaron. Ayer se dijo que esta reforma contempla las
demandas históricas de Morena. Es falso: Morena, antes de llegar al poder, y su
antecesor, el PRD, mientras ahí estuvo López Obrador, pidió todo lo contrario:
espacios de apertura, más plurinominales y mayores recursos para los partidos
de oposición. Este mecanismo otorgará amplísimas mayorías al
oficialismo, mismas que no tendrán relación con el porcentaje real de votos que
tenga cada partido. La manipulación del actual sistema le permitió a Morena
tener mayoría calificada en ambas cámaras cuando su votación apenas superó el
50 por ciento (58 por ciento con sus aliados) y se quedó con el 75 por ciento
de los diputados y el 68 por ciento de los senadores. Hay otros problemas: se dice que se quiere que
todos los diputados sean de “tierra”, es decir, que hagan campaña y estén cerca
de la gente, para que así sean más representativos. Pero la realidad es otra:
son pocos los diputados y senadores que realmente están cerca de la gente una
vez que llegan a su curul. Votan, pero no trabajan, y son los que menos
iniciativas presentan.
La propuesta es un desastre desde el punto de
vista democrático, de la representatividad y del pluralismo, incluso para el
derecho a la libre expresión y la libertad de prensa. La única opción de
frenarla es que los aliados de Morena, el Verde y el PT, total o parcialmente,
se opongan, porque ellos resultan muy afectados. Y esperemos que los
legisladores de MC, PRI y PAN se mantengan en la oposición y que no aparezcan
personajes cooptados como en la reforma judicial.
