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Una sola salud: animales, personas y entorno



JUAN AUGUSTO HERNÁNDEZ RIVERA*


Jueves 26 de Febrero de 2026 11:35 am



CUANDO hablamos de salud pública, la mayoría piensa en hospitales, vacunas o campañas médicas. Pocas veces imaginamos un establo lechero al amanecer, una granja porcina bien manejada o un rastro que cumple protocolos sanitarios. Sin embargo, vale la pena preguntarnos: ¿puede existir salud en la ciudad si no cuidamos primero la salud en el campo? La evidencia científica y la experiencia internacional indican que no. Desde hace años, organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) han impulsado el enfoque “Una Sola Salud” (One Health), reconociendo que la salud humana, la salud animal y el ambiente están profundamente conectados.

Alrededor del 60 por ciento de las enfermedades infecciosas que afectan a las personas tienen origen animal, y cerca del 75 por ciento de las enfermedades emergentes en el mundo provienen de animales domésticos o silvestres. En estados con vocación agropecuaria como Colima, donde la producción de bovinos, porcinos y aves forma parte esencial de la economía regional, el papel del médico veterinario zootecnista trasciende el ámbito productivo.

En la labor veterinaria implica vigilancia epidemiológica, control de enfermedades, programas de vacunación, diagnóstico oportuno, manejo adecuado de medicamentos y promoción del bienestar animal. Cada decisión técnica impacta directamente en la calidad e inocuidad de los alimentos que llegan a la mesa de las familias colimenses. La leche que se consume, la carne que se comercializa y los productos derivados dependen de unidades de producción cada vez más profesionales y respaldadas por la ciencia.

La inocuidad alimentaria no es un concepto abstracto. De acuerdo con estimaciones internacionales, millones de personas en el mundo padecen cada año enfermedades transmitidas por alimentos. Muchas de ellas son prevenibles mediante buenas prácticas de producción, higiene y control sanitario. En este contexto, el médico veterinario zootecnista actúa como un puente entre el productor y el consumidor, asegurando que la proteína de origen animal sea segura, nutritiva y producida bajo estándares responsables.

Además, la salud pública moderna también contempla el bienestar animal y el cuidado del entorno. Animales sanos, bien alimentados y manejados bajo condiciones adecuadas no solo producen mejor; también reducen riesgos sanitarios y contribuyen a sistemas más sostenibles. La prevención, más que la reacción, se convierte en la herramienta más poderosa. Invertir en sanidad animal, capacitación y tecnología no es un gasto: es una estrategia de protección colectiva.

En Colima, donde el campo convive estrechamente con zonas urbanas y costeras, comprender esta interdependencia es fundamental. El trabajo coordinado entre productores, técnicos, académicos y autoridades sanitarias permite mantener estatus sanitarios favorables y responder con oportunidad ante cualquier eventualidad. La experiencia demuestra que la prevención silenciosa rara vez ocupa titulares, pero es precisamente esa constancia la que sostiene la estabilidad productiva y la confianza del consumidor.

Reconocer que la salud también usa botas y overol no es una frase retórica. Es aceptar que detrás de cada alimento hay ciencia, responsabilidad y vigilancia permanente. El médico veterinario zootecnista no solo cura animales; protege familias, fortalece economías locales y contribuye al bienestar colectivo.

Si aspiramos a una sociedad más sana, debemos valorar el papel estratégico del campo y de quienes lo trabajan con profesionalismo. La salud no comienza en el consultorio del médico veterinario: comienza mucho antes, en la granja, en el rancho, en cada decisión técnica bien tomada. Porque cuando la sanidad se cuida desde el origen, gana el productor, gana el consumidor y gana Colima.

 

*Profesor de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad de Colima