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La dictadora Sheinbaum



PEDRO CASTILLO VALDEZ


Lunes 02 de Marzo de 2026 2:57 pm


Resulta inverosímil que un gobierno emanado de la lucha democrática de izquierda de este país promueva una reforma electoral retrograda que impulsa la hegemonía de un solo partido político y la desprofesionalización de una institución autónoma como el INE encargada de dar la certeza y certidumbre de las elecciones en México.

El anuncio que dio la presidenta con A, Claudia Sheinbaum, en relación a su propuesta de reforma electoral, no sólo la hizo ver como una mujer de corte dictatorial, sino que esta iniciativa encarna el regresar al México de los 80, donde sólo existía un partido hegemónico de Estado como lo fue el PRI, que gobernó este país durante 70 años al no existir un instituto electoral autónomo y profesional que garantizará la certeza y la democracia de las elecciones.

Esta propuesta de reforma electoral de Claudia Sheinbaum sería la primera que emanara del poder del Estado y no de la oposición y las minorías, lo que la convierte en una contradicción a la lucha histórica de la izquierda en México, basta tan sólo el recordar cómo fue que tras el fraude electoral de 1988 donde los líderes izquierdistas Cuauhtémoc Cárdenas, Rosario Ibarra de Piedra y Porfirio Muñoz Ledo, junto con los lideres de la derecha panistas, Manuel J. Clouthier “El Maquío”, Carlos Castillo Peraza y Luis H. Álvarez impulsaron una reforma electoral que dio paso a la creación del IFE, hoy INE, que representó un proceso de democratización de este país, permitiendo con ello la transición democrática del poder de manera ordena y con paz social.

A más de 30 años de distancia, Claudia Sheinbaum revive los fantasmas dictatoriales del pasado, proponiendo la eliminación de los plurinominales en el Senado, que pasarían de 128 a 96 senadores, una decisión que permitiría entonces que en el caso de que un partido político ganara la elección en todos los estados obtendría 64 escaños, es decir, el control del 66 por ciento, sin que sea necesariamente directamente proporcional al porcentaje de la votación obtenida en la elección, lo que deja subrepresentadas a los demás electores con el 34 por ciento, aunque representen en votación más del 60 por ciento.

Además, bajo la máscara de un supuesto ahorro del 25 por ciento del gasto, propone Claudia Sheinbaum convertir al INE en un organismo “temporal” que funcione sólo en tiempos electorales, lo que conllevaría entonces a una desprofesionalización del arbitro de la contienda, teniendo que contratar y volver a capacitar a personal cada tres años; y por si esto fuera poco, también quieren eliminar el PREP, un sistema que se creó para dar certeza y transparencia a la tendencia electoral, con el objetivo de evitar la desinformación, lo que significaría regresar a los tiempos de las “caídas del sistema”, a la rumorología e incertidumbre de los resultados electorales, al no tener resultados confiables al término de la jornada electoral, queriendo dejar en manos de un organismo ya desprofesionalizado los resultados oficiales en los conteos distritales. 

De pasar esta propuesta de reforma electoral, estaríamos retrocediendo casi 40 años de avances democráticos en nuestro país. Así que Dios nos agarre confesados. ¡Despierta, Colima!

 

CLARABOYAS

1.- PERJUDICADOS De aprobarse la reforma dictatorial que propone Sheinbaum, los partidos políticos más perjudicados serían sus aliados: Verde Ecologista y Partido del Trabajo.

¡Hasta la próxima!