8M Ni silencio ni indiferencia
BETZAIDA PINZÓN CARRETO*
Lunes 09 de Marzo de 2026 1:48 pm
El Día Internacional de la Mujer no es solo una
fecha, es un momento para reconocer la fuerza, el trabajo y el liderazgo de
millones de mujeres, pero también para hablar con honestidad sobre la realidad
que aún enfrentamos. El 8 de marzo se conmemora en todo el mundo para recordar
la importancia de empoderar a las mujeres en todos los ámbitos, defender sus
derechos y garantizar que puedan alcanzar todo su potencial. Pero esta fecha también existe para visibilizar lo
que todavía falta: la desigualdad, la discriminación y las brechas que siguen
presentes en nuestros entornos. A pesar de los avances
logrados a lo largo de las últimas décadas, millones de mujeres continúan
enfrentando barreras estructurales que limitan su desarrollo, su seguridad y su
libertad. Hoy seguimos exigiendo igualdad real. Igualdad en
el salario, en las oportunidades y en la representación en los espacios de
decisión política, económica y social. Seguimos reclamando justicia para las
víctimas de feminicidio y para las familias que viven con el dolor de una
ausencia que nunca debió existir. La violencia de género, las desapariciones y las
distintas formas de discriminación siguen siendo una realidad que no puede
minimizarse ni ocultarse. También permanece vigente la lucha por los derechos
reproductivos, por la autonomía corporal y por el acceso pleno a la salud de
las mujeres. No se trata de consignas ideológicas; se trata de derechos humanos
que deben garantizarse plenamente. En Colima, la realidad obliga a mirar de frente el
problema. Tres de cada cuatro mujeres han vivido algún tipo de violencia a lo
largo de su vida, y cuatro de cada diez han sufrido violencia dentro de su
propia relación de pareja. Estas cifras por sí solas reflejan la dimensión de
un problema que afecta profundamente la vida cotidiana de miles de mujeres. En los últimos años, nuestro estado también ha
encabezado estadísticas nacionales en feminicidios, homicidios de mujeres y
violencia familiar. Son datos que estremecen y que nos recuerdan que la
igualdad no puede quedarse en discursos bien intencionados ni en actos
simbólicos. Debe traducirse en seguridad en las calles, justicia para las
víctimas y oportunidades reales para todas. Aun frente a estas dificultades, las mujeres siguen
siendo una de las mayores fuerzas que sostienen a nuestro estado. Desde el
comercio, los servicios, los oficios y el emprendimiento, miles de mujeres
trabajan todos los días para sacar adelante a sus familias y mantener viva la
economía local. Su esfuerzo, su talento y su liderazgo son
indispensables para el presente y el futuro de Colima. Por eso, hablar de
igualdad exige mucho más que palabras: exige acciones, responsabilidad y
resultados concretos que permitan mejorar la realidad que enfrentan miles de
mujeres. Cada 8 de marzo, miles de mujeres colimenses salen
a las calles para ejercer su derecho constitucional a la libertad de expresión
y de manifestación. Esa jornada debe ser de expresión libre y segura, no de
confrontación ni de intimidación. Las mujeres que marchan no son enemigas del
Estado; son ciudadanas que exigen vivir libres de violencia. Las movilizaciones
del 8M son necesarias, porque la igualdad plena todavía no es una realidad. Por
eso esta fecha no es de celebración: es un día de memoria, de conciencia y,
sobre todo, de valentía para alzar la voz.
*Diputada local y secretaria general del PRI Colima
