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La cooperación, más allá de la burla



JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ


Lunes 09 de Marzo de 2026 1:50 pm


La forma burlona, grosera con la que se refirió el presidente Trump a la presidenta Sheinbaum en la reunión de mandatarios del sábado en Florida, donde se firmó el acuerdo para el llamado Escudo de las Américas, no es admisible, tampoco ayuda a avanzar en lo que tendría que ser sustancial y en lo que Trump tiene razón: los cárteles son organizaciones terroristas, son el mayor factor de desestabilización de la región y afectan la seguridad nacional de todos los países, de los que estuvieron en la cumbre y más aún de los que no estuvieron en ella, y deben ser erradicados con soluciones que deben involucrar la fuerza militar. Para comprenderlo no son necesarios ni la burla ni el sarcasmo.

Pero el hecho es real. Los tres países que no participaron en la cumbre, son los tres gobernados por fuerzas de izquierda y son los que mayores y más graves problemas de crimen organizado tienen: México, Brasil y Colombia, con amplios espacios territoriales controlados por los cárteles. En Ecuador, donde comenzaron operaciones militares conjuntas con Estados Unidos, hay que recordar que la penetración de las organizaciones del narcotráfico mexicanas y colombianas es determinante. Fue el ex presidente Rafael Correa el que les abrió la puerta para que operaran en su país a través de acuerdos con grupos de las FARC que eran aliados de esas organizaciones.

En Bolivia, el ex presidente Evo Morales y su movimiento fueron patrocinados e impulsados por los productores de coca: Morales, prófugo de la justicia, acusado entre otros delitos de violación y abuso de niñas menores de edad, sigue siendo protegido por ellos. En Chile y Argentina han entrado, vía relaciones con grupos venezolanos, organizaciones de Colombia y de México. En Perú, en eterna desestabilización política, la presencia del narcotráfico es tan histórica como incontrovertible.

Algunos dirán que la equiparación de los cárteles con el Estado Islámico es una exageración. Existe una diferencia: el ISIS actuaba por una mezcla de religión, ideología y poder, los cárteles quieren poder para ganar dinero. Pero actúan casi igual: desde los videos con decapitaciones y ejecuciones, hasta la expoliación de comunidades completas para imponer su control, los abusos hacia jóvenes y mujeres, la suplantación del Estado, las armas como recurso, los atentados con drones, bombas, masacres. Los cárteles han matado en América latina mucha más gente que ISIS.

La propuesta de seguridad hemisférica de los Estados Unidos será irrechazable, salvo que se pretenda caer en el mayor de los ostracismos y con la posibilidad, alta, de que la Unión Americana actúe unilateralmente, porque para la Casa Blanca el tema es de seguridad nacional y parte de su agenda inmediata. Como dijo Trump, México es el epicentro de la actividad de los cárteles en toda la región. No se puede avanzar sin erradicar los cárteles en México. Pero para reclamar esa participación no era necesaria la burla.

Es claro que, por una concepción equivocada, y por la presión que ejerce Palenque, la presidenta Sheinbaum difícilmente aceptará la participación abierta de fuerzas estadounidenses en México, que podrían operar en muchos ámbitos, sin violar la soberanía, en la tarea de erradicar los cárteles. La propia palabra erradicar no gusta en Palacio Nacional, pero también es claro que la colaboración con Estados Unidos es mucho mayor de la que se admite.

Lo vimos, sin duda, en la caída de Nemesio Oseguera El Mencho. Lo vemos con la presencia de elementos de fuerzas especiales de EU en tarea de entrenamiento y colaboración de nuestras propias fuerzas militares. Lo vemos en la participación constante e intensa de fuerzas militares de México en el Comando Norte. En el intercambio de inteligencia tanto a nivel militar como civil, con la interlocución que tiene con Washington el secretario Omar García Harfuch. Este fin de semana se informó de la detención de Roberto Beto Bazán Salinas, importante personaje del cártel del Golfo. La captura, realizada en Salamanca, Guanajuato, fue efectuada por el Homeland Security y la Administración de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) luego de ejecutar un operativo conjunto con la FGR y con apoyo de la DEA detalló el comunicado de la detención.