Trump: más allá del T-MEC
CARLOS RAMÍREZ
Martes 10 de Marzo de 2026 12:24 pm
El problema número uno que
tenía que atender el proyecto autonomista de la 4T con el gobierno de Estados
Unidos se escondió detrás de un nacionalismo defensivo que le había funcionado
al PRI ante administraciones republicanas y demócratas que confiaban en la
gestión estabilizadora priista. Pero hoy el presidente Donald Trump quiere la
enchilada completa que perfiló el embajador estadounidense John Dimitri
Negroponte en 1990: ejercer el Tratado para subordinar a México a los intereses
geopolíticos y de seguridad nacional estadounidense. El presidente Trump operó
jugadas estratégicas el pasado fin de semana para construir un escudo de
seguridad nacional con un nuevo bloque de países latinoamericanos gobernados
por la derecha y para reiterar por enésima ocasión que el narcotráfico mexicano
es el problema que obstaculiza el enfoque geopolítico de la Casa Blanca en modo
de las reactivadas Doctrina Monroe y Doctrina del Destino Manifiesto. A diferencia de las
percepciones sobre todo europeas y básicamente españolas de que Trump es un
desquiciado que está destruyendo el orden mundial en modo del Nerón Golden de
la novela de Salman Rushdie, se esté de acuerdo o no, lo cierto es que el
presidente de Estados Unidos tiene el objetivo de reconstruir la hegemonía
económica, comercial, geopolítica, militar y nuclear de Washington que se había
desarticulado paradójicamente con la victoria ideológica y la desaparición de la
Unión Soviética en 1991. La relación de EU con
México paso del padrinazgo del Proconsulado del embajador Dwight Morrow en
1926-1929 a la Operación Intercepción del presidente Nixon en 1969 como primer
conflicto por el tráfico de drogas y de ahí se llegó al punto de la falta de respeto
del presidente López Obrador al presidente Joseph Biden en la reunión aquí del
Tratado y la forma en que desdeñó otorgarle la palabra. Los ciclos políticos del
Gobierno mexicano en su relación con Estados Unidos pudieron eludir rupturas
agresivas durante el populismo tercermundista de Echeverría y el nacionalismo
petrolero de López Portillo, pero el Tratado negociado y firmado por el presidente
Carlos Salinas de Gortari significó, en palabras del Memorándum Negroponte de
1990 al Departamento de Estado, la “aceptación (en modo de su subordinación) de
la orientación estadounidense en las relaciones exteriores de México”. Mal que bien, los
gobiernos de Zedillo Ponce de León, Fox Quesada, Calderón Hinojosa y Peña Nieto
ajustaron la política exterior mexicana a la dependencia del Tratado comercial
de México, porque el acuerdo sólo se preocupó entonces por abrir la frontera
mexicana a productos estadounidenses y obtener a cambio una disminución en los
aranceles en las exportaciones, y en este largo ciclo 1994-2018 no presentó la
Casa Blanca ninguna exigencia extraordinaria de sumisión o sometimiento del
Gobierno mexicano. En sus campañas de 2016 y
2024, Trump mandó el mensaje de que su objetivo era reconstruir el dominio
absoluto de Estados Unidos sobre el planeta y particularmente sobre México, y
aprovechó con mucha habilidad la debilidad mexicana en tres temas que el ciclo
de la 4T nunca se preocupó por atender: el desplome de la capacidad productiva
mexicana y su mayor dependencia del mercado estadounidense, el narcotráfico que
articuló al poder político y multiplicó ostentosamente y con apoyo de México el
contrabando de droga y la definición ingenua de Palacio Nacional de una alianza
con precarios gobiernos populistas latinoamericanos que habían roto ya
relaciones con Washington. En su primer año de su
segunda presidencia, Trump aumentó las tensiones sobre México ejerciendo
definiciones geopolíticas estrictas y rebasó los límites de la soberanía con
amenazas de invadir militarmente México sin permiso, sólo para destruir los
nidos de los cárteles del narcotráfico en territorio mexicano que contrabandean
droga a EU. En todo caso, Trump ha maltratado a México y a otras naciones
presuntamente amigas o aliadas y no deja pasar oportunidad para humillar de manera
vulgar la soberanía mexicana y a los presidentes López Obrador y Sheinbaum
Pardo. Política para dummies: La
política se basa en la fuerza de la política.
carlosramirezh@elindependiente.mx
