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Protección de los arrecifes de coral para salvaguardar la tortuga lora



FERNANDA COPADO VALENCIA


Miércoles 18 de Marzo de 2026 1:48 pm


 

 

Imagina bucear, tu cuerpo sumergido en el vasto océano, con los rayos del sol reflejando un precioso prisma de azules y verdes. De repente, sientes algo rozarte el costado, abres los ojos y hay cientos de tortugas lora de Kemp nadando a tu lado. Son pequeños, con cabezas triangulares. Están cerca de ti, no se alejan nadando cuando los acaricias. Todos ustedes están en un estado compartido de calma. Luego te acercas a un área desolada, llena de esqueletos de coral que alguna vez estuvieron llenos de vida. Perplejos, las criaturas se acercan a ellos, buscando comida. Para ti, está claro que no encontrarán lo que buscan; no ha habido nada en ese lugar durante mucho tiempo. Las tristes tortugas regresan a donde estás. Uno se te acerca más, y justo cuando estás a punto de tocarlo, un enorme tiburón tigre se abalanza sobre él, aprovecha su confusión y se lo lleva.

Detrás de esta impresionante escena se encuentra un ecosistema complejo, vulnerable al impacto humano. Es precisamente en estos cuerpos de agua donde se encuentran los dos protagonistas.

La primera, la tortuga lora (Lepidochelys kempii), es una especie que se limita a habitar las costas del Golfo de México y el Océano Atlántico noroccidental. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) lo clasifica como una especie en peligro crítico, lo que significa que tiene un riesgo extremadamente alto de desaparecer en el futuro cercano.

En la década de 1980, solo cientos de estos llegaron a esa misma playa. No fue hasta hace poco que la población comenzó a recuperarse, debido a un estricto esfuerzo por proteger los nidos, así como a la implementación de regulaciones que exigen el uso de dispositivos de exclusión de tortugas (TED) en los barcos camaroneros dentro del Golfo de México; sin embargo, todavía se considera en peligro de extinción.

Nuestros segundos protagonistas, los arrecifes de coral, están muriendo debido a varios factores, pero sin duda el cambio climático es el mayor, causado por el aumento de los gases de efecto invernadero provenientes de la quema de combustibles fósiles. El aumento de la temperatura y el nivel del mar, así como la acidificación de los océanos, afectan gravemente la vida marina. Estos daños causados conducen a la pérdida del 70 al 90 por ciento de estos pólipos de coral en las costas mexicanas, lo que podría hacer que desaparezcan para el año 2050.

Te estarás preguntando, ¿cómo puede el cambio climático destruir ambas especies? La doctora en ciencias biológicas Ingrid Ornelas García nos da la respuesta, afirmando que este fenómeno "causa el blanqueamiento de los corales e interrumpe las cadenas alimentarias, afectando a los peces, las tortugas y muchas otras especies". Puede parecer que la solución está fuera de nuestro alcance, sin embargo, la doctora Ingrid explica que existe la posibilidad de que la escena de los arrecifes muertos no sea el futuro definitivo, si trabajamos como sociedad.