¿Qué tal la privacidad de tu hij@?
MAYRA ALEJANDRA JASSO SOSA*
Miércoles 25 de Marzo de 2026 12:41 pm
DESTACADO: El simple hecho de dar un
celular a un menor de 10 años provoca grandes cambios que aún no debe de
experimentar, para empezar, le quita tiempo de juego que debe de tener como
niño o niña, inhibiéndole el interés por convivir entre iguales, con las
personas que le rodean, le provoca trastornos de sueño, problemas de conducta y
algo muy, pero muy común: un cúmulo de ansiedad TU hija, tu hijo de 10
años, ¿tiene privacidad? ¿Qué tipo de privacidad tiene? Hace unos días escuché a
una persona decir orgullosamente: “Mi hijo de 10 años tiene su privacidad, yo
respetos sus espacios, por ejemplo, no reviso su celular, no sé nada de lo que
ve o tiene en su celular, es más, ni si quiera sé su contraseña”. ¡Perdón! Pero ¡eso no es
privacidad en un niño o una niña de 10 años! Privacidad en un menor de 10 años
es el respeto de su cuerpo, sus espacios de esparcimiento personal (cuando
quiere estar un momento a solas leyendo, escuchando música e incluso
descansando) e incluso los temas de gran importancia que te comparte en
privado. Perdóname, mamá; perdóname,
papá, pero el simple hecho de dar un celular a un menor de 10 años provoca
grandes cambios que aún no debe de experimentar, para empezar, le quita tiempo
de juego que debe de tener como niño o niña, inhibiéndole el interés por
convivir entre iguales, con las personas que le rodean, le provoca trastornos
de sueño, problemas de conducta y algo muy pero muy común, un cúmulo de
ansiedad con toda esa energía que tiene, y es en donde vemos a muchísimos
menores sin uñas, porque se las muerden, o con obesidad, porque están comiendo
todo el día mientras están en las pantallas. No, no puedo acreditar el
que pensemos que la privacidad consiste en darles un teléfono y sin nosotros,
como padres, saber ¡que están haciendo! A esta edad aún no son capaces de
discernir entre las personas que buscan hacerles mal y los que son amigos
realmente y, aún peor sin la guía de mamá y papá Si nosotros, como adultos,
no logramos discernir en páginas que a veces terminan mostrando cosas que no
queremos ver, aun menos un menor de edad; incluso nosotros, como adultos, no
logramos tener el buen hábito de administrar nuestros tiempos en pantalla, ¿qué
podemos esperar de un menor que aún su cerebro no está totalmente maduro y
desarrollado? Te invito a que tengas
control en lo que ven y escuchan tus hij@s, como también en los tiempos que
pasan frente a la pantalla. #YoaJassoLeHagoCaso
#LoQueSacaLaCucharaEsLoQueTieneLaOlla *Coach de crianza
consciente. Acompaño a padres a entender el comportamiento de sus hijos y a
romper patrones que se repiten en la familia
