Ahora sí: Colosio ha muerto
CARLOS RAMÍREZ
Lunes 30 de Marzo de 2026 11:18 am
A 32 años de distancia
del asesinato en Lomas Taurinas, hoy podemos ya afirmar el certificado de
muerte civil y política de Luis Donaldo Colosio Murrieta. La exigencia de Luis
Donaldo Colosio Riojas de pedir la liberación del asesino confeso Mario Aburto
Martínez no es más que la última paletada al significado político que tuvo
durante muy poco tiempo el candidato presidencial sonorense sacrificado en
1994. El mensaje explícito de
Colosio Riojas está mucho más claro que las confusiones políticas que rodearon
el magnicidio en Lomas Taurinas: dar por enterrada la figura y el significado
político de Colosio Murrieta para que el júnior pueda caminar su carrera política
hacia la presidencia de la República sin tener que estar arrastrando el féretro
del candidato que abrió un espacio muy importante aunque muy breve a la
posibilidad de romper con la ilusión del neoliberalismo salinista de Pronasol y
de acordar con Manuel Camacho Solís la reforma democrática del poder. Colosio no le importa ya
a priistas, ni a colosistas, ni a quienes tibiamente jalaron el discurso de
Colosio el 6 de marzo en la temática de terminar con el perverso ciclo de
presidencialismo autoritario que fundó el PRI con el sonorense Álvaro Obregón en
1920-1928 y que consolidaron Plutarco Elías Calles, Lázaro Cárdenas del Río,
Miguel Alemán Valdés, Luis Echeverría Álvarez y José López Portillo, y menos
interesa el mensaje del candidato sacrificado al junior quiere deslindarse de
la agenda de su padre. Ahora sí, a partir del
pasado lunes 23 de marzo, Colosio pasó a otra vida, no la mejor, pero ya no la
que le había abierto los resquicios dio un discurso político alentador en su
momento frente al absolutismo autoritario de Carlos Salinas de Gortari y para
abandonar los senderos del neoliberalismo económico que con la complicidad de
los presidentes Zedillo hasta los de la actual 4T siguen sacrificando el
bienestar real de los marginados. Los en su momento
seguidores de Colosio –amigos, priistas y familiares- tuvieron la
responsabilidad histórica de catapultar el crimen político en Lomas Taurinas
para consolidar las ideas políticas de Colosio, proyectar sus propuestas de
reforma del poder y sobre todo impedir que se le diera varios carpetazos al
asesinato que desde cualquier punto de vista representó el magnicidio del 23 de
marzo de 1994, pero ahora ya no quieren. El responsable más
comprometido con la memoria del candidato Colosio era su hijo Luis Donaldo
Colosio Riojas, pero hoy aparece como el más interesado en exigir que ya dejen
de molestar con Colosio, que liberen al asesino atrapado con la pistola
humeante en las manos y que finalmente le den al expediente la condición de
sobreseído para que ni siquiera pueda ser rescatado por la historia política de
México que cambió en una colonia popular a donde el candidato fue llevado y
colocado en una trampa. El presidente Salinas de
Gortari, el presidente Zedillo y el presidente Peña Nieto -todos ellos del PRI
que ungió a Colosio y luego lo abandonó en Lomas taurinas- y los presidentes
opositores Fox, Calderón, López Obrador y Sheinbaum fueron los más interesados
en abandonar el caso Colosio en las gavetas de las fiscalías judiciales y en
encerrar a Aburto Martínez en celdas olvidadas y con las llaves extraviadas. Aburto no es/no fue un
loquito ni un asesino solitario. Acicateado por alguien, Aburto llegó al mitin
de Lomas Taurinas con la intención de agredir al candidato Colosio, llevaba al
cinto la pistola con balas disponibles, esperó que terminara el mitin, de
manera fácil o difícil avanzó entre el mar de gente para colocarse al lado
derecho de Colosio, sacó la pistola y la colocó en la sien de la víctima, y
todo lo que indica un proceso criminal imposible de ocultar. Los priistas, los amigos
y los familiares de Colosio tenían la obligación no solo moral, sino política, de
llevar otra investigación hasta sus últimas consecuencias, pero hoy el hijo
Colosio Riojas ya no quiere que sigan con la cantaleta de Aburto, ha solicitado
su liberación antes de terminar la pena de su sentencia y desea que el asesino
de su padre se vaya exiliado del país para quitarle de encima la monserga del
cadáver de su padre porque todo indica que Luis Donaldo Colosio Murrieta está
frenando la carrera política sistémica -del sistema priista que quiso cambiar
el candidato y el crimen le impidió lograr sus objetivos- del junior, aunque el
camino más fácil sería el de cambiarse el nombre para que sus ambiciones
personales en un partido que nació del vientre del PRI -MC- no se vean
contaminadas con la sombra de su padre que lleva como apellido. Por ello se debe de
publicar ya una esquela fechada el 23 de marzo de 2026 para anunciar la muerte
definitiva del político Luis Donaldo Colosio Murrieta. Y que descanse en la paz
de los sepulcros y no en la paz de una propuesta de reforma del régimen priista
que Colosio no pudo llevar a la práctica. Política para dummies:
la política da, la política quita. Y que los muertos entierren a los muertos
(Lucas 9:60) y los vivos se queden en el reino de su dios.
carlosramirezh@elindependiente.mx
