RESPONSABILIDAD SOCIAL: HOY, NO “ALGÚN DÍA”
VÍCTOR MANUEL VILLALOBOS CHÁVEZ
Lunes 30 de Marzo de 2026 9:21 am
Hay una trampa cómoda que
nos sale baratísima: creer que la responsabilidad social es un plan a futuro.
“Cuando crezca el negocio…”, “cuando mejore la economía…”, “cuando haya
presupuesto…”. Y mientras llega ese “algún día”, la realidad sigue pasando: una
familia se quiebra por gastos de salud, un joven con discapacidad se queda
fuera de una entrevista, un niño con autismo es señalado en la escuela por no
“encajar”, una colonia se acostumbra a vivir sin lo básico. El tiempo no pide
permiso. Eckhart Tolle, en El
poder del ahora, insiste en algo simple y brutal: lo único que existe para
actuar es este momento. No mañana, no cuando “se alineen” las cosas. Ahora. Y
eso, llevado a lo social, suena así: si hoy tienes influencia -por tu trabajo,
tu empresa, tu puesto, tu voz- hoy tienes responsabilidad. No es romanticismo:
es coherencia. Porque la dignidad no se programa; se practica. Napoleón Hill, en Burlar
al diablo, habla del “derrape”: esa inercia mental que nos empuja a vivir
en automático, a seguir la corriente, a repetir lo que todos hacen aunque
sepamos que está mal. En México somos expertos en eso: “así se ha hecho
siempre”, “no te metas”, “no es mi problema”. Y así, el diablo no necesita
tentarnos con maldad; le basta con nuestra postergación. La irresponsabilidad
social casi nunca llega como decisión consciente. Llega como costumbre. Y Jonathan Haidt, en La
mente de los justos, pone otra pieza sobre la mesa: muchas veces primero
sentimos y luego justificamos. Nos gusta creer que decidimos con razón, pero la
mayoría de nuestras posturas morales nacen de intuiciones rápidas. Por eso es
tan fácil caer en la empatía selectiva: ayudar cuando hay aplauso, indignarnos
cuando es tendencia, y desentendernos cuando el problema exige constancia. La
moral se vuelve camiseta de equipo: mi bando “es bueno”, el otro “es malo”.
Mucho juicio, poco puente. Juntando ideas de los
tres autores que cito, la pregunta es directa: ¿qué estamos haciendo hoy para
que los derechos se vuelvan realidad? Porque en derechos humanos hay algo
claro: el titular de la obligación es el Estado. Educación, salud,
accesibilidad, inclusión, no son favores. Son derechos. Pero mientras exigimos -con
razón- que el gobierno cumpla, no podemos dejar fuera a las empresas y a la
ciudadanía. Ahí entra una palabra que
deberíamos usar más: inclusividad. No como etiqueta bonita, sino como criterio
diario para decidir. Inclusividad es preguntarte si tu escuela, tu negocio, tu
oficina, tu servicio, tu evento, tu empleo, tu lenguaje y tu trato dejan entrar
a todos… o solo a los que se adaptan rápido. Inclusividad es diseñar para la
diversidad humana, no para la “persona ideal” que nunca se equivoca, nunca se
altera, nunca se cansa y nunca necesita apoyo. Y cuando la inclusividad se
vuelve hábito, la responsabilidad social deja de ser discurso y se convierte en
estructura. La responsabilidad social
es el tramo que conecta la ley con la vida diaria. Es donde se decide si una
rampa existe o es adorno; si un trámite humilla o acompaña; si una persona con
autismo es “problema” o es parte; si el empleo es digno o es explotación con
uniforme. Responsabilidad
social no es regalar cosas. Es revisar prácticas. Pagar a tiempo. Contratar sin
discriminar. Capacitar al personal para tratar con respeto. Hacer ajustes
razonables. Medir el impacto real, no el impacto
publicitario. Sentarse con organizaciones que conocen el territorio y sostener
compromisos, no campañas de temporada. Si El poder del ahora
tiene razón, no podemos seguir posponiendo. Si Burlar al diablo tiene
razón, debemos romper el automático. Y si La mente de los justos tiene
razón, necesitamos aprender a hablarle a quien piensa distinto sin convertirlo
en enemigo. La responsabilidad social
empieza cuando dejamos de decir “qué debería pasar” y empezamos a decidir “qué
voy a hacer hoy”. Porque el futuro se construye con presente. Y el presente, en
una comunidad, se llama dignidad.
*Director ejecutivo de la
Fundación de Autismo TATO/Vicepresidente de Responsabilidad Social ante la
Canaco Colima
