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Colima entra en una fase de consolidación económica



DAVID VILLARREAL ADALID


Miércoles 01 de Abril de 2026 10:51 am


Si observamos la evolución del PIB en nuestro estado, el patrón resulta evidente. Entre 2003 y 2008, el PIB creció de 106 mil a 124 mil millones de pesos en precios constantes de 2018, impulsado sobre todo por el comercio exterior. Tras la contracción de 2009, la economía se expandió nuevamente entre 2010 y 2019 hasta llegar a los 161 mil millones, aunque con altibajos. La caída de 2020 fue fuerte, al bajar a 148 mil millones, pero desde entonces la recuperación ha sido gradual y sostenida. Para 2024, el PIB se sitúa alrededor de los 157 mil millones de pesos constantes.

Lo interesante de este ciclo actual es su carácter. No se trata de un rebote rápido después de un desplome, como ocurrió en otras ocasiones. Esta vez la economía parte de una base ya recuperada y se apoya en factores internos que están ganando fuerza y que podrían sostener un crecimiento más estable.

Uno de los pilares más visibles es el puerto de Manzanillo. Hoy maneja cerca del 40 por ciento de los contenedores que entran y salen del país, y sigue aumentando tanto su volumen como su complejidad. Pero el verdadero salto viene con el proyecto de ampliación, conocido como el nuevo puerto de Manzanillo. Esta obra no solo ampliará la capacidad operativa, sino que podría cambiar el papel de Colima en las cadenas de suministro globales, permitiéndole pasar de ser un punto de entrada a un eslabón con mayor valor agregado.

Colima ya no es solo un puerto de llegada, sino que comienza a posicionarse como una plataforma de distribución y articulación regional, con potencial para atraer nuevas inversiones en logística y actividades complementarias.

Además, la posición de partida es distinta. A diferencia de lo que sucedió en 2010 o 2021, cuando había que salir de niveles muy bajos, hoy la economía ya ha recuperado el terreno perdido. El crecimiento que se registra es una expansión real sobre niveles previos a la pandemia.

Tomados en conjunto, estos elementos sugieren un cambio cualitativo en el ciclo económico de Colima. La economía estatal está dejando atrás una dinámica predominantemente reactiva para ganar mayor capacidad de anticipación y aprovechamiento de oportunidades estructurales. Las proyecciones indican que, en el corto plazo, el PIB podría superar los 160 mil millones de pesos constantes, estableciendo un nuevo máximo y sentando las bases para un nivel superior de actividad.

Esto no significa que los riesgos hayan desaparecido. La dependencia del entorno externo sigue siendo un factor importante en una economía abierta como la de Colima. Aun así, la mayor inversión en infraestructura, la integración logística en curso y la ventana de oportunidad que ofrece la reconfiguración global están modificando de manera positiva la estructura del ciclo.

Colima sigue siendo una economía cíclica por naturaleza, pero el ciclo que ahora se consolida tiene una diferencia clave: ya no solo responde al entorno, sino que empieza a influir en él de forma más activa.

 

*Presidente de la Asociación de Egresados de Economía UCOL