El agua es la variable empresarial del momento
DAVID VILLARREAL ADALID
Martes 07 de Abril de 2026 10:19 am
EL
agua ha dejado de ser un asunto exclusivamente ambiental para transformarse en
una variable concreta de competitividad empresarial. Durante mucho tiempo, las
compañías elegían dónde instalarse mirando sobre todo el precio del suelo, el
costo de la energía, la cercanía a los mercados, la conectividad y la mano de
obra. Ese cálculo ya resulta incompleto. En
México, la disponibilidad de agua por habitante ha bajado de manera notable. La
OCDE advierte que el país enfrenta un estrés hídrico cada vez más intenso,
impulsado por el aumento de las temperaturas, los cambios en los patrones de
lluvia y la demanda creciente tanto de hogares como de actividades productivas.
Para las empresas, la implicación es clara. Ya no gana el territorio más
barato, sino aquel que puede garantizar certidumbre en el suministro de agua. Los
números ayudan a dimensionar el desafío. Según datos de Conagua citados por
Proyectos México, México cuenta con 461.640 millones de metros cúbicos de agua
renovable al año, lo que equivale a unos 3.569 metros cúbicos por habitante.
Sin embargo, ese promedio nacional oculta una realidad desigual. Buena parte de
la actividad económica se concentra precisamente en las zonas donde la presión
sobre el recurso es mayor. BBVA Research ha señalado que más de la mitad del
territorio nacional se encuentra en condiciones hídricas insostenibles a largo
plazo. Hay
otro problema, menos visible pero igual de relevante. México sigue rezagado en
tratamiento y reúso de aguas residuales. La OCDE destacó en su Estudio
Económico 2026 que el país tiene una de las proporciones más bajas de población
conectada a sistemas públicos de tratamiento entre sus miembros. Esa brecha
limita seriamente la capacidad de reciclar agua y de avanzar hacia una economía
circular del recurso. El mismo organismo insistía ya en 2025 en que un enfoque
circular requiere reducir el consumo, mejorar la eficiencia y aumentar el reúso
del agua tratada. Para las empresas, esto ha dejado de ser un tema de imagen.
Se ha convertido en una cuestión de continuidad operativa y de control de
costos futuros. El
agua empieza a actuar como lo hacía antes la electricidad: como un filtro de
elegibilidad territorial. Algunos estados y ciudades lograrán seguir atrayendo
manufactura, logística o centros de datos porque invirtieron a tiempo en redes,
tratamiento, almacenamiento y reglas claras. No bastará con inaugurar nuevos
parques industriales. Será necesario demostrar de dónde vendrá el agua y bajo
qué condiciones podrá reutilizarse de forma confiable. Al
final, la idea es bastante directa. El agua ya no es un dato secundario de
operación. Se está convirtiendo en infraestructura estratégica. Las empresas
del futuro seguirán necesitando suelo, energía y talento, pero cada vez más
dependerán de la seguridad hídrica. Quienes lo entiendan temprano contarán con
una ventaja silenciosa pero poderosa. Quienes lo ignoren podrían descubrir,
cuando ya sea tarde, que el recurso que parecía más económico en la hoja de
cálculo era, en realidad, el más escaso.
*Presidente
de la Asociación de Egresados de Economía UCOL
