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La raíz no improvisa



JUAN JOSÉ MEZA NÚÑEZ


Martes 07 de Abril de 2026 10:20 am


ABRIL tiene algo distinto, baja el ritmo, cambia la dinámica y, en medio de la pausa de Semana Santa y Pascua, permite ver cosas que normalmente pasan desapercibidas. 

Les platico… hace unos días, al pasar frente a un jardín de niños, me llamó la atención el silencio: las sillas pequeñas acomodadas, los colores en las paredes, los espacios listos, pero sin movimiento. No había actividad, pero tampoco vacío; más bien, daba la impresión de que ahí ocurre algo importante, aunque no se vea.

Ese tipo de espacios rara vez forman parte de la conversación cuando hablamos de desarrollo. En el mundo empresarial solemos enfocarnos en resultados, productividad, inversión, tecnología, infraestructura, crecimiento. Hablamos del puerto, de la logística, de la competitividad, de la atracción de inversiones. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar en el punto donde todo eso realmente comienza.

Ahí es donde aparece Rosaura Zapata, no como un dato histórico, sino como una referencia de fondo. Su aportación no fue visible en términos inmediatos ni medible en el corto plazo, pero sí profundamente estructural. Entendió que la educación inicial y preescolar no era un tema asistencial, sino una etapa clave en la formación del pensamiento.

No se trataba de cuidar niños, sino de formar hábitos, orden, convivencia, atención, lógica elemental. En otras palabras, construir desde el inicio la manera en que una persona interpreta la realidad.

Ese enfoque tiene una conexión directa con lo que vivimos hoy en la industria. Con frecuencia queremos operar en niveles cada vez más complejos, innovación, ciberseguridad, análisis de datos, automatización, sin haber fortalecido lo básico. Se invierte en tecnología, pero no siempre en criterio. Se instalan sistemas, pero no necesariamente se forma la disciplina para operarlos. Se habla de crecimiento, pero no siempre de estructura. Y entonces aparecen las fallas.

En seguridad, por ejemplo, no es raro encontrar organizaciones con herramientas avanzadas que no logran prevenir incidentes, no por falta de tecnología, sino por ausencia de formación. En datos sucede algo similar: se generan grandes volúmenes de información, pero sin capacidad real de interpretación, lo que limita su utilidad para la toma de decisiones. En ambos casos, el problema no está en el sistema, sino en la base que lo sostiene y esto, pocas veces se pone sobre la mesa.

Colima hoy tiene una oportunidad importante; el dinamismo del puerto, la actividad logística y el contexto del nearshoring, éstas colocan al estado en una posición relevante dentro del país. Sin embargo, el verdadero reto no está únicamente en aprovechar ese crecimiento, sino en asegurar que exista una base suficientemente sólida para sostenerlo en el tiempo. Porque crecer no es lo mismo que desarrollarse.

El desarrollo implica capacidades, y éstas no se generan de forma espontánea. Se construyen, se forman, se trabajan desde etapas tempranas, muchas veces en espacios que no generan titulares ni indicadores inmediatos, pero que terminan definiendo el comportamiento de una sociedad completa.

Rosaura Zapata trabajó precisamente en ese nivel, en una etapa donde no hay resultados visibles, pero sí consecuencias a largo plazo. Su lógica no era acelerar el resultado, sino asegurar el proceso. Y quizá ahí está una de las lecciones más relevantes para el momento actual: no todo se resuelve con mayor complejidad, muchas veces la diferencia está en la solidez de lo básico.

Hoy hablamos de innovación, seguridad, sistemas inteligentes, desarrollo económico y todo eso es necesario, pero antes, vale la pena preguntarnos: ¿desde dónde se está construyendo? Porque si la base no es clara, lo demás se vuelve inestable. Si la base es sólida, el crecimiento deja de depender de la inercia y comienza a responder a una lógica estructurada.

Al final, el desarrollo no empieza donde se ve, empieza donde se forma. Y esa parte, aunque no siempre se reconozca, es la que define todo lo demás. El resto son solo palabras… Colaboración y visión compartida para una industria fuerte.

 

*Presidente de Canacintra Colima