El lado B en contrasentido
JOSÉ LUIS NEGRETE ÁVALOS
Jueves 09 de Abril de 2026 10:27 am
Después de la propuesta de reforma electoral,
impulsada con gran expectativa por parte de la presidenta del Ejecutivo, la
cual fue puesta a votación el pasado 11 de marzo en la Cámara de Diputados, sin
alcanzar el resultado esperado, para posteriormente dar lugar al planteamiento
del llamado “Plan B”, en el que se desglosan las modificaciones a las leyes
secundarias. Contenidas en el proyecto original de reforma
electoral, que retomó el efecto de las expectativas, sobre el manejo de
cabildeo de argumentación, y el fortalecimiento de este plan a través de las
decisiones por bloque en este caso, el conformado por el de oficialismo (Morena,
PT y PVEM). Sin embargo, en el proceso de votación que se llevó
a cabo el 26 de marzo pasado, en el Senado de la República, de nueva cuenta los
votos necesarios para aprobar las modificaciones en aspectos específicos como
la austeridad en congresos locales y ayuntamientos. Resultaba indudablemente la
modificación al tema de la Revocación de mandato para poder realizarse a la par
del próximo proceso electoral de 2027. Dando atribuciones al Ejecutivo Federal para
gestionar la posibilidad de promoción de su imagen y posterior obtención del
voto a favor de la permanencia en el cargo. Ante este planteamiento qué
contenía el Plan B en referencia a la revocación de mandato la pregunta es: ¿la
revocación de mandato es realmente un instrumento efectivo para el ejercicio
democrático coherente? La respuesta que acompaña a este cuestionamiento se
puede destacar en algunos aspectos que de forma objetiva puntualizan
características relevantes para la ejecución de la revocación de mandato. Uno
de los puntos focales que considera la revocación de mandato o el proyecto que
se planteaba, era la promoción del voto, en el mismo contexto de las elecciones
intermedias lo que provocaría un debilitamiento del equilibrio en la
contienda. Respecto a recursos, injerencia mediática, y acción
de causa y efecto es decir, el Ejecutivo, tendría la posibilidad de aparecer de
forma clara en el entorno electoral a desarrollarse, facilitando el
reconocimiento de los ideales políticos qué sostienen, posicionando
indirectamente la marca política que representa. Otro aspecto que no pasa desapercibido es la duda
sobre si este instrumento y realmente muestra una coherencia democrática, ante
el porcentaje necesario para concretar este ejercicio, sobre el requisito del
40 por ciento participación de la lista nominal de electores, para que en la
práctica sea efectiva. Generando una brecha entre posibilidad y realidad,
que el aspecto democrático pudiera carecer de dicha coherencia, hasta
desvanecerse, es decir, un ejercicio en el que no exista la legitimidad como
referencia; el consenso y la confianza en el proceso de revocación de mandato. *Lic. Administración Pública y Ciencia Política
