Trump: de lengua un TACO
CARLOS RAMÍREZ
Jueves 09 de Abril de 2026 10:12 am
UNA respuesta social
contra el modelo de golpear, amenazar y huir del presidente Donald Trump derivó
en el modelo TACO (Trump always chickens out o Trump siempre se acobarda) en el
caso de Irán: amenazó con desaparecer la milenaria civilización iraní y dio la
hora exacta del momento en que lanzaría todo el fuego de la Casa Blanca, pero
antes del plazo dijo pues que siempre no, que ya despuesito, que ya veremos. El
esquema TACO debe servir a México y a Cuba para desdeñar las amenazas de
invasión militar de Trump. El modelo estadunidense
TACO se traduciría en el lenguaje popular mexicano como “de lengua me como un
TACO”, pero en el mismo sentido de destacar la estridencia que hoy se conoce ya
como parte del juego de palabras derivado del único libro que le escribió T.
Schwartz: El arte de negociar, pero traducido en la realidad al arte de
desnegociar. Después de gritonear que
iba a acabar con una civilización histórica -mucho más antigua y con mayor
contenido cultural que la estadounidense de apenas 250 años-, los iraníes
jugaron al extremo de no ceder y prepararse para la lluvia de fuego destructivo
que había amenazado Trump, pero bastó una llamada del gobierno pakistaní que
nada tiene que ver en el juegos de equilibrio de poderes nucleares para que
Trump dijera de manera sencilla: ah, miren, hay una propuesta nueva, entonces
guardo mis misiles y mi lluvia de fuego para despuesito. El sitio curso de
negociación hizo un resumen del libro de Trump-Schwartz y se toman aquí unas
cuantas frases del estilo trumpiano o trumpista: Haz lo mejor que puedas, y si
no sale sigue adelante sin darle vueltas, Piensa y negocia en grande, Pon el
foco y sé obsesivo; las personas de éxito empresarial lo son porque persiguen
un tema hasta que se consigue, Mantén muchas opciones abiertas ya que muchas
negociaciones inevitablemente no van a salir, Si la otra parte percibe
claramente que deseas algo profundamente, estás muerto, Usa a los medios como
punto de presión, A veces hay que nivelar una amenaza con otra amenaza; hay
ocasiones en que merece la pena volverse un poco loco, El show es importante,
pero luego también hay que dar lo que se promete, Muestra fuerza con personas
agresivas, Mostrar dureza, confrontación y controversia fuerza a otras personas
a prestarte suficiente atención, No retrases los acuerdos, hazlos, Nunca
confíes en alguien en los negocios, nunca, Sigue siempre intentando el acuerdo.
Cuando digas “no”, sigue, Deja las emociones en la puerta y combina la lógica
con el arte de la negociación. Pero los medios ya le han
tomado la medida a Trump. A su estridencia le corresponde luego retroceder, lo
que en el modelo TACO quiere decir acobardarse. En su primer conflicto con el
Congreso en 2018, el economista y premio Nobel Paul Krugman escribió en el The
New York Times un perfil del nuevo presidente bajo el título de “el arte de
la negociación... fallida”. Krugman hace un juego de
referencias con Luis XIV, a quien se le acredita la frase de “el Estado soy yo”
y le sirve para señalar que Trump no hace ninguna distinción entre la lealtad a
la nación y la lealtad a su persona. “Porque tratándose de Trump, una
negociación no es una negociación, son solo palabras que se sienten en libertad
de ignorar unos días después”. La debilidad de Trump es
que no tiene cara de póker: sus estridencias ni asustan ni convencen y hay que
jugar a los límites a la mexicana: “atórale y a ver a cómo nos toca”. Krugman
recordó en su texto el desdén racial de Trump cuando llamó a naciones centroamericanas
como “países de mierda”. Y también registró lo que le dijo una vez Chuck
Schumer, líder demócrata del Senado, al referirse a las griterías de Trump y la
forma en que o se le olvidaba o las tiraba sus planes a la basura: “trabajar
con Trump es como negociar con una gelatina”. Y agregó: “en otras
palabras, la falta de fiabilidad de Trump es un gran problema, por encima y más
allá de la sustancia de sus políticas. No obstante, aquí está el detalle:
aunque sus instintos son claramente autocráticos, la Constitución no lo pone
por encima de la ley”.
carlosramirezh@elindependiente.mx
