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Amar mejor



MARÍA EUGENIA GONZÁLEZ PEREYRA


Viernes 17 de Abril de 2026 11:06 am


 

 

AMAR sin disposición a negociar, esperando que el puro ímpetu pasional lo sostenga todo, es empezar a caerse. Es no aguantar el camino. Las parejas no solo deben amarse y desearse; también necesitan cimientos sólidos, conscientes, adultos, porque solo el amor no alcanza. La estructura y el orden no le quitan romance: le dan raíces y generan mejores momentos.

Esto es algo que acompaño desde hace años en mi consulta privada. Las parejas que genuinamente se aman y se respetan pueden aprender a sostener y hacer crecer ese amor -y he visto a muchos lograrlo cuando de verdad lo que había era amor-. Hay mapas para aprender a amar mejor.

Bert Hellinger, quien desarrolló las Constelaciones Familiares, observó tres principios -ni morales ni religiosos- que permiten construir algo que merece vivirse, y por lo cual vale invertir ímpetu, atención, aprendizaje e ilusiones. Saber amar bonito. Para que nada se nos atore en la garganta y podamos decir, sin obstáculo, un te amo real. No carente. No ansioso. Sólido, permanente.

El primero es la igualdad. En una pareja, ninguno se achica para que el otro quepa, y ninguno ocupa más lugar del que le corresponde. Suena obvio, pero muchas parejas viven organizadas desde jerarquías que parecen más de superior a inferior, o de padres a hijos. Y eso no es pareja.

El segundo es el equilibrio. En toda relación se da y se recibe: afecto, tiempo, cuidado, sostén, detalles... y también silencios, heridas, carencias, malos humores. Nada que no sea parte de la dinámica real. Para que esto fluya, no debemos dar de más ni tomar de más. Si algo lastima, llegado el momento, hay que devolver ese dolor con un poquito menos -para que no sea venganza, sino reparación-. Y si algo fue muy agradable, devolverlo con un poco más genera prosperidad en lo que construyen juntos. Este arte se aprende con cuidado, sin juicio ni reclamo, para no caer en juegos de poder que asfixian al amor.

El tercero es honrar a los padres. Y quizás dirás: ¿qué tienen que ver aquí los papás? Pues mira -desde el chiste de que la suegra es terrible, hasta ese "ay, tu familia, ve nada más cómo son"-, todo eso nos separa de quien decimos amar. ¿Cómo crear una nueva familia si no respeto el origen de mi pareja, o si mi pareja no respeta el mío? Aquí también hay mucho trabajo emocional por hacer, y mucho amor por liberar.

Para que estos tres principios estén presentes en nuestra vida de pareja, no es necesario ser perfecto. El cauce del amor se aprende, se crece, se construye con conciencia, con determinación y decisión. Si algo se atora en tu relación, si sientes que das más de lo que recibes, si cargas algo que no terminas de comprender o no te sientes pleno, es momento de comenzar un buen proceso terapéutico. ¡Innovemos algo ya! Verás lo hermoso que es poder amar.

 

 

innovemosalgoya@gmail.com