El derrame y la mentira
JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ
Lunes 20 de Abril de 2026 12:58 pm
LA mentira como una forma de comunicación debe ser
desterrada del Gobierno Federal. Incluso porque los costos los termina pagando
la presidenta Sheinbaum, mientras su equipo sigue como si nada. Lo ocurrido con
la información sobre el derrame de crudo en el Golfo de México, en cualquier
otro gobierno hubiera sido motivo de remociones políticas. Después de 67 días de ocurrido el derrame en un
ducto frente a Campeche que habían denunciado organizaciones ambientalistas,
pobladores y medios, el Gobierno Federal reconoció lo que negó y ocultó durante
más todas esas semanas: que el derrame se había producido en ese lugar y que
estuvieron durante días trabajando en la zona hasta once barcos sin éxito, que
el derrame era de toneladas de crudo y que la mancha se extendía por
kilómetros. Desde el gobierno se lo negó. Lo negaron Pemex,
Semarnat y la Secretaría de Marina, lo negó el aparato de publicidad oficial
del gobierno, mientras se recogían toneladas de crudo en las costas, y la
gobernador de Veracruz, el estado más afectado, Rocío Nahle, declaraba contra
los medios y decía que eran sólo “gotas” o “trazos” de crudo, que no había
ningún derrame y que las playas estaban limpias. La impresentable Infodemia,
una fábrica de mentiras, se burlaba de ambientalistas y medios y decía en redes
y en la propia mañanera que todo eran mentiras y que no había derrames. Finalmente, la semana pasada, al final de una
conferencia de prensa que parecía absolutamente anodina, se terminó
reconociendo que todo lo que habíamos dicho ambientalistas, medios y habitantes
de las zonas costeras era verdad, aunque nunca se aceptó que las propias
autoridades habían mentido. Anunciaron que habían suspendido por ello a tres
funcionarios medios de la paraestatal y ahí murió el tema. Es inverosímil que ante un derrame de esa magnitud,
y ante una negativa de más de 2 meses, todo se quede en funcionarios de segundo
nivel: no es verosímil que el director de Pemex, Víctor Rodríguez, no se
enterara de un evento de esa magnitud; no es verosímil que en un incidente en
el que participaron más de once barcos y que provocó tantos daños en todo el Golfo
de México, el secretario de la Marina, el almirante Raymundo Morales, no es
enterara de nada, e incluso que hubiera sostenido que el derrame no era tal, sino
“emanaciones naturales” del subsuelo. Es inverosímil que la secretaria del
Medio Ambiente, Alicia Bárcena, no haya aparecido para abordar el tema en esos
dos meses y medio y que tampoco estuviera en la conferencia de prensa donde se
aceptó el derrame como si ello no tuviera nada que ver con su responsabilidad. Podría asumir que éstos y otros funcionarios hayan
engañado a la presidenta para que en dos ocasiones dijera que no había un
derrame de crudo. Lo que no puedo creer es que engañar a la presidenta no tenga
costos para los funcionarios de la Marina, de Pemex, de la Semarnat, de
Infodemia, del estado de Veracruz que mintieron sistemáticamente sobre el tema. El
derrame afectó 17 arrecifes de coral del Suroeste del Golfo, un ecosistema
clave para biodiversidad y pesca. Las comunidades pesqueras han suspendido
parcial o total sus actividades por la contaminación con pérdidas económicas
relevantes, pero que no han sido cuantificadas por las autoridades. Las
tragedias ambientales se acumulan. En julio de 2023 se documentó un fuerte
derrame de crudo asociada al campo Ek‑Balam, frente a Campeche; Pemex la
atribuyó a un “fenómeno natural”, pero estudios independientes y organizaciones
estimaron un área contaminada de cientos de km cuadrados En
2025 un derrame de más de 300 barriles de petróleo afectó unos 7 km de costas
de Tabasco en una zona con áreas naturales protegidas; al menos mil 500
pescadores vieron paralizadas sus actividades durante semanas. Existe un subregistro de alrededor del 60 por ciento de
los derrames en el Golfo en los últimos seis años, comparando reportes
oficiales con imágenes satelitales y denuncias comunitarias.
Pero
no es el único caso, van tres incidentes graves en la refinería de Dos Bocas en
unas pocas semanas, que han dejado cinco muertos, y mientras la población
denuncia los riesgos que está viviendo, los hechos también se niegan
sistemáticamente.
