“EsRosi”… y es ilegal
BETZAIDA PINZÓN CARRETO*
Lunes 20 de Abril de 2026 12:57 pm
EN política hay señales que no necesitan
explicación. Basta recorrer las calles para entender lo que está pasando.
Bardas pintadas, lonas en casas, calcomanías en vehículos. Un nombre que se repite.
Un mensaje que insiste. Y una pregunta que empieza a incomodar: ¿no es
demasiado pronto para todo esto? El Instituto Electoral del Estado ya dio una
respuesta. Ordenó la suspensión inmediata y el retiro de la propaganda
atribuida a la alcaldesa morenista de Manzanillo, Rosa María Bayardo Cabrera,
por la presunta promoción personalizada y actos anticipados. La instrucción fue
clara: retirar todo y frenar la difusión. Había un plazo concreto: 48 horas. Pero la política real, la que se vive en la calle,
parece ir por otro camino. Porque las bardas siguen ahí. Porque los mensajes no
han desaparecido. Porque lo que debía corregirse de inmediato, simplemente no
cambió. Y eso abre una discusión más profunda que va más allá de una persona o
un partido. ¿Qué pasa cuando una autoridad ordena y nadie obedece? La escena no es menor. Falta más de un año para la
elección y ya hay un despliegue de propaganda que difícilmente pasa
desapercibida. No es espontáneo ni improvisado. Implica recursos, organización
y estrategia. Por eso la pregunta no es solo política, también es ciudadana:
¿de dónde sale el dinero? ¿quién está financiando esta promoción anticipada? Pero hay algo más que incomoda, y que parece
importante nombrar: varios videos que documentan estas irregularidades han sido
bloqueados en redes sociales. Además de la violación a la ley electoral, ahora
también enfrentamos censura. Morena y sus perfiles políticos parecen decididos
a controlar no solo las calles, sino también la conversación. La contradicción se vuelve aún más evidente cuando la
propia presidenta Claudia Sheinbaum ha sido enfática: quien aspire a una
candidatura debe separarse del cargo. No se puede gobernar y hacer campaña al
mismo tiempo. No se deben mezclar responsabilidades públicas con intereses
partidistas. Sin embargo, en los hechos, parece que esa línea se
desvanece. Lo que está en juego no es solo el cumplimiento de una medida
cautelar. Es algo más delicado: la equidad. Porque cuando alguien se posiciona
antes de tiempo, cuando utiliza recursos o visibilidad desde el poder, la
contienda deja de ser pareja. Y sin condiciones justas, la democracia pierde
credibilidad. Hay algo que tampoco conviene subestimar: la
inteligencia de la gente. Pensar que nadie lo nota, que nadie lo cuestiona o
que todo pasa inadvertido, es un error. Colima observa. Colima entiende. Y
Colima, tarde o temprano, reacciona. Por eso, más allá de partidos, la exigencia es
simple: que las reglas se cumplan. Que las decisiones del órgano electoral no
sean letra muerta. Que la política no se adelante a la ley. Porque cuando eso
ocurre, cuando las bardas pesan más que las instituciones, lo que se erosiona
no es una campaña… es la confianza ciudadana en la democracia.
*Diputada Local y Secretaria General del PRI Colima
