Trasfondo económico del viaje a España
DAVID VILLARREAL ADALID
Martes 21 de Abril de 2026 12:15 pm
LA
presidenta Claudia Sheinbaum estuvo en Barcelona, en la IV Reunión en Defensa
de la Democracia. Simbolismo e ideología aparte, ese viaje tiene un claro
trasfondo económico: México está buscando recolocarse en el mapa internacional,
y eso puede traducirse en inversiones, comercio y formas distintas de coordinar
políticas públicas. Primero,
el encuentro con Pedro Sánchez normaliza las relaciones después de varios años
de tensiones. Eso abre la posibilidad de retomar el flujo de negocios entre
México y España, sobre todo en áreas como energía, infraestructura y servicios
financieros. No es un detalle menor. España ha sido durante mucho tiempo uno de
los mayores inversionistas en el país, y la estabilidad política suele ser un
factor decisivo a la hora de atraer capital extranjero. Por
otro lado, el propio foro reúne a economías con una orientación progresista y
está dando forma a una manera distinta de entender la política económica
internacional. Sheinbaum habló allí de una “economía centrada en el bienestar”.
En la práctica, eso significa reorientar el gasto público y la cooperación
hacia temas redistributivos, ambientales y sociales. Desde el punto de vista
macro, abre la puerta a una mayor coordinación en políticas que ayuden a
amortiguar las caídas cuando la economía global se desacelera. Un
ejemplo claro de este enfoque fue la propuesta mexicana de destinar parte del
gasto militar mundial a programas de reforestación. La idea no solo busca
mitigar daños ambientales, sino también crear empleo y dinamizar la inversión
en países emergentes. Básicamente, se trata de usar política fiscal expansiva
con un enfoque de sostenibilidad, algo que encaja con las ideas de crecimiento
verde. Además,
que México haya sido propuesto como sede de la próxima cumbre, en 2027,
fortalece su posición como punto de encuentro dentro de este grupo de países.
Eso le da más visibilidad, puede atraer tanto atención política como económica,
y le permite influir con mayor peso en las agendas multilaterales. Pero
quizá lo más interesante, y menos comentado, fue la parte tecnológica.
Sheinbaum visitó un centro de supercomputación en Barcelona y se avanzó en
proyectos como “Coatlicue”. Todo eso forma parte de una estrategia a largo
plazo para fortalecer las capacidades del Estado en análisis de datos,
planificación económica y gestión pública. En las economías de hoy, la ventaja
ya no depende solo de fábricas o carreteras, sino también de infraestructura
digital y de la capacidad del gobierno para procesar información. En
el fondo, la reunión no se quedó en discursos. En términos económicos, marcó
tres movimientos concretos: la reinserción de México en circuitos de
cooperación internacional, la adopción de un modelo que pone el acento en el
bienestar y la sostenibilidad, y la apuesta por la tecnología como herramienta
de desarrollo. La
economía no va a responder de la noche a la mañana. Estos cambios suelen tardar
en notarse, pero poco a poco van moldeando la inversión, las expectativas y el
lugar que ocupa México en el mundo. Y es ahí, en ese proceso lento, donde se va
definiendo el ciclo que viene.
*Presidente
de la Asociación de Egresados de Economía UCOL
