Lobos solitarios, fase superior del terrorismo de ultraderecha
CARLOS RAMÍREZ
Miércoles 22 de Abril de 2026 12:23 pm
JUSTO después de que la
presidenta Claudia Sheinbaum Pardo había ido al reino monárquico de España que
conquistó a México y luego de haber declarado con todas sus letras que provenía
del pasado del México originario indígena, un acto de violencia que se puede
caracterizar como terrorista e ideológico de ultraderecha estalló en toda su
dimensión en la pirámide teotihuacana de la Luna, sede de sacrificios indios. Todos los datos indican
que fue un acto terrorista con perfiles de la ultraderecha fascistoide, quizá
el primero en expresarse en toda su dimensión en la actual fase de la lucha
ideológica mexicana. Asimismo, el perpetrador dejó perfiles de pertenecer a una
corriente ideológica oscura, y con punto de referencia casi único con el Mario
Aburto Martínez del Caso Colosio que se invistió en Caballero Águila para
cometer su magnicidio hace 42 años. El caso del lobo
solitario de Teotihuacán -zona de los sacrificios indígenas- evidenció que
México acaba de perder la virginidad ideológica porque el autor dejó entrever
una confusión ideológica e intelectual basada en los valores radicales de la
derecha fascista. El tiroteo fue una expresión clara del terrorismo que vemos
todos los días en tiroteos callejeros en Estados Unidos con motivaciones
políticas y sociales y también en atentados ideológicos en Europa. Lo que se pensaba que no
podía pasar aquí, ya ocurrió: una referencia exacta en tiempo y espacio social
y político de lo ocurrido en el ciclo que comenzó en Columbine, Colorado, el 20
de abril de 1999, sólo que ahora fue el 20 de abril de 2026 en Teotihuacan,
Estado de México, como para entender una especie de aniversario. Y además de
las fechas se tuvieron referencias en vestimentas, lecturas y argumentos. El aviso está dado:
jóvenes desclasados, lumpen, fuera del sistema productivo y educativo, y de
alguna manera beneficiario del populismo asistencialista, están encontrando el
pensamiento fascista, violento y armado, para imponer sus ideas. Es obvio de que
el perpetrador de Teotihuacán tenía problemas de razonamiento intelectual, pero
se cometería un error estratégico garrafal en señalar desquiciamiento de sus
facultades mentales, a menos de que se trate de una argumentación pública para
desdramatizar un poco el asunto. A los temas de
inseguridad de sobra conocidos en las encuestas gubernamentales y en los
seguimientos policiacos, se abrió una llamada de atención hacia un sector
juvenil marcado por la violencia de la sociedad de los cárteles del crimen
organizado, y no se tienen elementos suficientes -cuando menos en el corto
plazo- para tratar de mostrar si existen líneas de investigación en los mapas
de riesgo -en caso de que estos existieran, claro, en los escenarios
gubernamentales- sobre el efecto demostración de actos terroristas individuales
y violentos básicamente en Estados Unidos que pudieran estar comenzando a
intentar réplicas en México. Se han acumulado -eso sí-
evidencias de jóvenes estudiantes mexicanos que ingresan a sus locales
educativos con armas un punzocortantes, pero también de fuego y pólvora. Y ha
crecido en el ambiente universitario de universidades públicas y privadas el
problema del bullying que estaría perfilando una depresión, sobre todo en
sectores estudiantiles alejados de los núcleos productivos. El mensaje que está
dejando el caso del lobo solitario en Teotihuacán no es el de un hecho aislado
que se pudiera desdeñar como irregular y casi único, sino que están aportando
elementos de que algo está ocurriendo en la sociedad juvenil que no participa
de las áreas de producción y que ha estado perdiendo valores sociales ante el
acoso dominante del clima de inseguridad que muestra justamente la violencia
como un territorio laboral descuidado.
carlosramirezh@elindependiente.mx
