“Y cuando despertó, el dinosaurio aún estaba allí”
CARLOS RAMÍREZ
Jueves 23 de Abril de 2026 1:47 pm
LA designación de nuevos
consejeros del INE fue la reconfirmación de la validez del régimen priista. En
México no ha habido cambio del viejo orden político priista porque los cambios
ocurridos de 1982 a 2026 nunca se plantearon la posibilidad de construir una
alternativa democrática al PRI como sistema político/régimen de gobierno/Estado
social/Constitución populista. Lo que está ocurriendo
con la reactivación actual de la estructura priista de poder no es más que la
comprobación de que en México nunca hubo transición a la democracia en el 2000
y que José Woldenberg y Lorenzo Córdova Vianello le tomaron el pelo a la sociedad
porque sólo fortalecieron con sus reformas el aparato de poder en manos del
PRI-PAN-PRIAN-Morena. Basado en articulación de
un discurso indigenista previo al aparato de poder del PRI y sucesores, la 4T
está reconstruyendo el modelo político priista. Pero todos los datos históricos
sólo comprueban que el indigenismo mexicano fue el fermento que utilizó el
ciclo político novohispano para crear una institución política alrededor el PRI
y Morena. El discurso de la
presidenta Sheinbaum en la reunión de Barcelona sólo confirmó lo que ya está
siendo consolidado en análisis políticos: el Tlatoani indígena como esencia del
presidencialismo priista que denunció Octavio Paz en Posdata y se extendió a la
4T, la reconfiguración de un régimen de imperios indígenas con emperadores
designados por el Consejo de Ancianos, con poderes absolutos para ejercer la
política, la existencia de usos y costumbres por encima de cualquier
voluntarismo presuntamente democrático y la piramidación del poder subordinando
a la iglesia, a los comerciantes y a los mercaderes y a la sociedad no
propietaria. La propuesta sistémica de
la 4T no podría ser diferente porque toda la élite política
cardenista-lopezobradorista nunca se planteó el salto real a un régimen
realmente democrático con equilibrio de poderes, sino que la disputa fue por
acceder a la titularidad de la estructura presidencialista. Como corresponsable de
reacomodos económicos y de poder político, Carlos Salinas de Gortari se apropió
del poder en 1988 para encontrar un camino de distensión política que volviera
a reconstruir el presidencialismo absolutista. Manuel Camacho Solís y Luis
Donaldo Colosio Murrieta tampoco definieron en la verdadera transición de
México a un régimen de equilibrio de poderes, pero cuando menos pensaron en
decisiones para despresurizar de autoritarismos represores a las instituciones
de la Presidencia piramidal. Salinas de Gortari creó
la ilusión política de una supuesta transición a través de Woldenberg y la
superestructura intelectual del Grupo (A) Nexos de sólo darle una revolcada a
la Comisión Federal Electoral de Manuel Bartlett Díaz de 1988 y de la chistera
del engaño masivo inventaron un Consejo Electoral presuntamente ciudadano, pero
con académicos e intelectuales funcionales al enfoque reformista del mismo PRI,
un modelo de la misma gata pero revolcada. En el 2000 no hubo
alternancia de régimen sino solamente relevo de élite presidencial y el bloque
ideológico dominante no pudo encontrar mejor cómplice que un Vicente Fox
Quesada ignorante de la política y solo diletante del poder para su esposa
Marta Sahagún. Si se quiere encontrar
una explicación teórica desde el análisis político del fracaso de la
democratización se tiene que acudir a la tesis central de José Revueltas desde
1958 en su ensayo México: una democracia bárbara que se ha enriquecido en
materia de interpretación de la realidad en los casi 70 años de darle revolcada
tras revolcada al mismo régimen priista: el cambio de régimen mexicano no se
dará en la política ni menos aún en los procesos electorales. Al analizar las
expectativas políticas en las elecciones presidenciales de 1958, Revueltas
-desde la lógica marxista- precisó que la política era una estructura
dependiente y ni siquiera llegaba a superestructura y estableció el criterio de
que “la clase que ejerce el poder económico y político en México -en sus
niveles de representación y gobierno- es la burguesía (en concepto marxista)
integrada por industriales, terratenientes, capitalistas, financieros,
negociantes del comercio exterior y agricultores beneficiarios de los sistemas
de riego oficial”, es decir, la clase poseyente.
carlosramirezh@elindependiente.mx
