El problema no es endeudarse, es no entenderlo
ALEJANDRO MONTERO*
Miércoles 29 de Abril de 2026 12:47 pm
Destacado: Porque seamos directos: nadie
quiere escuchar “endéudate”. Lo que sí necesita escuchar es cómo usar el
crédito sin ahogarse, cómo elegir el tipo correcto según su operación y, sobre
todo, cómo convertir ese financiamiento en crecimiento real. EN el
día a día de los negocios en Colima -desde el pequeño comercio hasta empresas
en expansión- hay una constante silenciosa que frena el crecimiento: el mal uso
del crédito. No porque falte acceso, sino porque sobra confusión. Hoy, el
empresario no necesariamente necesita más ventas; muchas veces lo que realmente
necesita es liquidez. Ese momento incómodo en el que hay facturación, pero no
dinero en caja, es más común de lo que se reconoce. Y ahí es donde el crédito
debería ser un aliado estratégico, no un enemigo. Sin
embargo, hay una barrera clara: el lenguaje financiero sigue siendo ajeno.
Hablar de “créditos revolventes”, “tasas variables” o “disposiciones flexibles”
no conecta con quien está preocupado por pagar nómina o surtir inventario. El
empresario no quiere que le vendan deuda, quiere soluciones claras, simples y
aplicables. Porque
seamos directos: nadie quiere escuchar “endéudate”. Lo que sí necesita escuchar
es cómo usar el crédito sin ahogarse, cómo elegir el tipo correcto según su
operación y, sobre todo, cómo convertir ese financiamiento en crecimiento real. Ahí
está uno de los errores más comunes: usar el crédito equivocado para el momento
equivocado. No es lo mismo un crédito simple -ideal para inversiones
específicas- que una línea revolvente, diseñada para dar oxígeno en ciclos
cortos de operación. Confundirlos puede ser la diferencia entre crecer o
estancarse. El
crédito, bien utilizado, no es una carga: es una herramienta de expansión.
Permite comprar mejor, negociar más fuerte y crecer más rápido. Pero mal
entendido, se convierte en presión financiera, decisiones apresuradas y, en el
peor de los casos, en el cierre de negocios. En un
entorno económico donde la incertidumbre sigue presente, la educación
financiera deja de ser opcional. Entender cómo, cuándo y para qué usar
financiamiento es hoy una ventaja competitiva. Porque
al final, el problema no es el crédito. El problema es no saber usarlo.
*Líder de oficina SOC
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