Carlos González, la batuta expresiva

Domingo 16 de Diciembre de 2018 9:36 am
+ -Ya retirado de su actividad como músico y director de orquesta, don Carlos González Ortega recuerda momentos de su vida y de su trayectoria profesional.
CON un don extraordinario para la
música, Carlos González Ortega ejecutó trombón de vara y es miembro fundador de
la Banda de Música del Gobierno del Estado de Colima, la cual dirigió durante
42 años.
En 1940, cuando tenía 16 años de edad,
debuta en la Filarmónica, creada a iniciativa del gobernador Pedro Torres
Ortiz. Por un tiempo se va a Ciudad Juárez, y luego regresa a Colima para
integrarse la Banda de Música, que dirige de 1958 hasta 1982.
Conciertos, serenatas en el quiosco
del Jardín Libertad, así como participaciones en desfiles y actos cívicos,
estuvieron bajo su batuta.
Carlos González tiene ahora 95 años de
edad, sus ojos ya se cansaron, pero su memoria está vívida y cuenta a Diario de
Colima sobre su niñez, su familia, sus inicios en la música y sus tiempos como
Director de la Banda de Música del Gobierno del Estado.
MÚSICO Y ESTUDIANTE
Su familia vivía en el rancho Las
Naranjas, en Jalisco, en tiempos de la Revolución, lugar del que sus papás,
Bricio González y Guadalupe Ortega, huyeron de la violencia que el movimiento
armado ocasionó. Entonces, su mamá estaba embarazada de él. Primero llegaron a Pihuamo
y después a Colima, donde don Carlos nació el 27 de noviembre de 1923.
A los 5 años de edad, empezó a
trabajar de armocero, es decir, llevaba bastimento a los mozos, con lo cual
ganaba 2 reales diarios. “Trabajé en el campo e iba a la escuela, y no repetí
ningún año”, presume. Su papá era jornalero y no quería que su hijo estudiara
música.
El coronel Pedro Torres Ortiz le pidió
al capitán José Rodríguez Herrera, director de la Banda de Infantería, que
formara una banda de música en Colima. En ese entonces, don Carlos cursaba el
quinto año de primaria, y en las escuelas avisaron que inscribirían a alumnos
de quinto y sexto grados para que aprendieran música.
Interesado en el proyecto, dejó de
trabajar en el campo y comenzó las clases de música en la escuela Sor Juana
Inés de la Cruz. “Al principio había muchas quejas porque los alumnos hacían
desorden buscando los instrumentos musicales, hasta que les dijeron que primero
estudiarían solfeo”.
Fue el 16 de septiembre de 1940, en el
Desfile del 16 de septiembre, cuando debutó la banda conformada por 67
integrantes. “Había mucha expectación de los asistentes por ver tocar a la
banda, empezamos con La Marcha de Zacatecas, y fue un éxito”, refiere.
Hasta 1945, el maestro José Rodríguez
estuvo a cargo de la banda, y la dejó para integrar otra en Ciudad Juárez, y
aunque invitó a don Carlos a irse con él, no tuvo dinero para el pasaje.
Después, el Gobernador ofreció un
banquete a los integrantes de la Banda de Música para darles las gracias, y
“nos dio de regalo un sobre con 75 pesos”, dinero con el que pudo costearse el
boleto para irse a Ciudad Juárez y para comprarle una placa dental a su mamá.
Para convencer a su madre de ese
viaje, le recordó que sabía el oficio de sastre que le enseñó Horacio Naranjo,
por lo que en Juárez podía trabajar haciendo pantalones o en el campo, y le
mandaría dinero para pagar la renta de la casa.
En 1945 se fue a Ciudad Juárez, pero
el 22 de diciembre de este mismo año se regresó a Colima, porque sus hermanos
le hablaban por teléfono para decirle que su mamá estaba enferma. “Ese día tuve
un servicio en un teatro, al salir me fui a mi casa, estaba descansando cuando
escuche en un oído: ‘Carlos ve a ver a tu mamá, que te llama porque se
encuentra grave, tiene pulmonía fulminante’”. Tomó sus pertenencias y llegó a
Colima luego de 5 días de viaje, y aquí decidió quedarse.
En 1947 se casó con María de la Luz
López Romero, La Chata, ya reintegrado a la Banda de Música del Gobierno del
Estado, la cual, en los tiempos del gobernador Jesús González Lugo, dirigía el
capitán Ponciano Gayoso Perea, quien nombró a don Carlos subdirector.
Después, Gayoso Perea regresó a la
Secretaría de la Defensa Nacional y dejó como director a don Carlos González.
Cuando el capitán esperaba la mudanza, fue a escuchar las serenatas. “Yo ya
había estudiado tres piezas clásicas: Obertura de la caballería ligera, Poeta y
aldeano y un popurrí. Me vio cuando estaba dirigiendo la banda y me dijo: ‘oye,
Carlos, qué bonito estás dirigiendo”’.
En sus varios años como director, don
Carlos formó cinco bandas infantiles: en la Secundaria 4, con el profesor
Salvador Cisneros; en Coquimatlán, con la maestra Mercedes García; en Comala,
con Servando Sánchez; en Villa de Álvarez, con el profesor Jerónico Polanco,
así como la Banda del DIF, con 30 niñas y 30 niños.
Estuvo al frente de la Banda Música en
los periodos de gobierno de Jesús González Lugo, Rodolfo Chávez Carrillo,
Francisco Velasco Curiel, Pablo Silva García, Arturo Noriega Pizano y una parte
del sexenio de Griselda Álvarez.
GRATAS EXPERIENCIAS
En el gobierno de Arturo Noriega, la
Banda de Música del Gobierno del Estado participó en el 96º aniversario de la
Fundación de Tijuana. Los 50 músicos iban en dos camiones panorámicos, con una
manta que decía: Delegación Colima 1977.
Recuerda que en una ocasión estaba en
servicio, y ahí, Rodolfo Chávez Carrillo estaba llorando; su secretario
particular se le acercó para preguntarle qué pasaba y le contestó que “se le
salieron las lágrimas de ver dirigir a Carlos”.
En otra ocasión, el general de la Zona
Militar de Tijuana, J. Jesús Ponce de León, y el Cónsul de San Diego de
entonces, “me vieron tocar con la banda, y el cónsul me dijo: ‘oiga, maestro,
qué bonito toca su banda, ¿no sabe el segundo himno de los Estados Unidos?’. Me
sé el bueno, le respondí; y él me dijo que se llamaba Barra y Estrella. Yo le
contestó que esa era una marcha de Philip Sousa, pues resultó que ese era el
segundo himno de Estados Unidos; luego me preguntó si sabía el himno de la
Fuerza Naval estadounidense, Eleven Anclas, que también era de Sousa”. Ambas
partituras las tocó la Banda.
El cónsul los invitó a Estados Unidos,
pero sólo dos integrantes de la Banda de Música traían documentos, “y me dijo
el cónsul, yo los voy a llevar. Llevaron motocicletas de la policía de Estados
Unidos resguardado al cónsul, y nada más se hicieron a un lado y pasamos, nos
fue bien, les gustó mucho”, cuenta don Carlos.
En otra ocasión, cuando tocaba una
serenata en el quiosco del Jardín Libertad, con un popurrí de Miguel Lerdo de
Tejada y la obertura Juana de Arco, en el descanso se presentó Arturo Javier
González, director de la Banda de Música del Gobierno del Estado de Jalisco e
integrante de la Sinfónica. Le preguntó a don Carlos que dónde había estudiado
dirección, y le respondió que durante 15 años fue trombón solista de la
Sinfónica. “Me dijo que era una batuta que verdaderamente vale la pena, que era
una batuta expresiva”.
González Ortega indica que nunca tuvo
ningún problema con nadie. “Tengo mucha historia, y aquí me tiene Dios
viviendo”, pues ya murieron su esposa y tres de sus hijos.
Su hija María Mercedes Yolanda,
refiere una anécdota de su papá: “Se venía desde la glorieta del Rey de
Colimán, caminando de reversa, dirigiendo la Banda de Música, hasta el Jardín
Libertad”. También contó que el gobernador Arturo Noriega le ayudó a tener más
sofisticada la Banda, le compró todos los instrumentos para obras como la de
1812, La Marsellesa, y consiguió músicos de la Sinfónica de Guadalajara”.
Con la Banda de Música de Juárez, don
Carlos estuvo presente en el evento histórico de la entrega a México de El
Chamizal, en Chihuahua, en el período presidencial de Gustavo Díaz Ordaz.