El mexicano que construye casas con botellas de plástico

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Martes 14 de Mayo de 2019 4:47 pm
+ -A partir de plástico reciclado, mexicano diseñó un material para construir casas amigables con el ambiente, además, son 30 por ciento más económicas y resistentes a sismos.
Una casa
hecha de manera convencional que vale un millón de pesos; puede costar, si es
construida con madera plástica, hasta 30 por ciento más económica.
Aunque, si la
casa se equipa para captar energía solar, a fin de reducir el consumo de gas y
energía eléctrica, el precio podría bajar 10 por ciento adicional; y si hay
algún convenio con alguna institución educativa o universidad para la
recolección de plástico, el costo podría decrecer hasta 50 por ciento.
A partir de
plástico reciclado, creadores mexicanos diseñaron un material para construir
casas amigables con el ambiente, además, son 30 por ciento más económicas y
resistentes a sismos.
Ramón Martín
Espinosa Solís, ingeniero mecánico eléctrico egresado de la Universidad de
Guadalajara (UdG), desarrolló ese material con el que construyó una casa que no
requiere de mantenimiento, aire acondicionado o calefacción, para ofrecer una
buena calidad de vida a sus habitantes.
El tiempo de
construcción de una casa de 50 metros cuadrados puede durar entre tres y cuatro
semanas, mientras una hecha con materiales convencionales se construiría en un
tiempo de 3 a 4 meses.
Las placas de
plástico que se emplean para la construcción de casas están hechas a base de
plásticos como botes de champú, botellas de leche o sillas rotas. Se estima que
pueden durar hasta 100 años, comparado con la vida de una casa convencional que
es de 50 a 70 años.
Además, de
acuerdo con el desarrollador, es más resistente a movimientos sísmicos, debido
a que es flexible.
Cómo se hacen las placas
El plástico
se clasifica según sus características y tipo: polietileno de alta y baja
densidad, además de polipropilenos. Se muele para obtener hojuelas y se hacen
diferentes mezclas de acuerdo con la rigidez o flexibilidad que se quiera
lograr, así como las aplicaciones que se quieran para las placas.
La mezcla se
hace por medios mecánicos, sin usar agua. Luego, el material se coloca en
charolas de acero al carbón y se hornea a 220 grados centígrados. Para una
placa promedio de 10 milímetros de ancho, dura una hora, y se incrementa el
tiempo hasta durar un promedio de dos horas, en el caso de una placa de 38
milímetros.
El material
reacciona y se plastifica como si fuera plastilina, sin cambiar su estado
sólido. Después, es sometida a un proceso de enfriamiento y, al mismo tiempo,
es presionada para darle una consistencia sólida, rígida y resistente a
cualquier impacto.
Para una casa
convencional son utilizadas placas de 1.20 metros de ancho por 2.40 de alto,
con grosores de 10 a 13 milímetros, que son aprovechadas para los muros. El
material, al abarcar menos espacio que otros convencionales, es ideal para un
mayor aprovechamiento de espacios reducidos.